miércoles, 2 de diciembre de 2009

NOSTALGIAS DEL INVIERNO

Retornarán las aves a sus nidos
cuando pase el invierno y ya se marche,
lo mismo que los hombres a los campos
a sembrar los maíces y trigales.

Más las aves "que el vuelo refrenaban"
y quedaban prendidas en las calles,
se acercaban despacio hasta tu reja,
al balcón con las ropas y tendales.

Estas aves coquetas y ladinas,
buscan paz y el cariño que te nace,
el que ofreces ahora en el invierno,
a pesar de tremendos temporales.

Ellas buscan muy prestas la comida
y también la palabra que les hable,
con la mano que lance esas miguitas,
de ese pan que les prive de su hambre.

El labriego que mira todo esto,
sus arados repara cuanto antes,
las azadas y hoces, pone a punto,
resguardo de lluvia en los portales.

Son los días más cortos del invierno,
donde el hombre comparte las saudades,
con las aves que moran por la casa
y el zaguán con bancadas y nidales.

En las vigas se instalan, rezagadas,
esas aves que secan sus plumajes,
esperando quizás muy perezosas,
a que el tiempo mejore y ya se calme.

En los bancos se sientan los mayores
mientras ruegan al cielo que se escampe,
que detengan los mismos sus lamentos
y ese llanto de invierno que se pare.

Mas no todo es ficción y poesía,
es la vida que llega a cada instante,
a pesar de veranos y de inviernos
y a pesar de los hombres y las aves.

Cuando miras paciente, todo esto,
un sopor, con el sueño ya te invade,
y te quedas dormido dulcemente
recordando aquel beso que mandaste.

Y tus labios se curvan impacientes,
al sentir ese roce con el aire,
esa brisa que llega silenciosa
y que excita tus venas y tu sangre.

Rafael Sánchez Ortega ©
02/12/09

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