martes, 1 de diciembre de 2009

ES EL VIENTO

Es el viento que ahora sopla,
el que gime en los cristales,
donde deja los dolores
que parecen sus cantares.

Es otoño, no lo olvido,
con dorados inmortales,
el de nubes caprichosas
y con grises y saudades.

Pero el viento que nos llega,
es de oeste y no lo sabe,
va mezclado con el norte
y nos deja soledades.

Ya las casas se despiertan,
se oyen pasos en la calle,
unas voces se saludan,
otras llegan con el aire.

Melodía de sonidos,
con el viento en los portales,
hay perfecta sintonía
en la vida que ahora late.

Las gaviotas, con el viento,
por el cielo dan su baile,
con sus alas desplegadas
sin apenas inmutarse.

Una ráfaga de viento
las desplaza hacia los mares,
y es entonces, cuando ellas,
interrumpen esos valses.

Se deslizan a los muelles,
a las playas y a sus naves,
esperando que este viento
ceda un poco y pronto pase.

Es diciembre, lo sabemos,
casi llegan Navidades,
esas fiestas señaladas
en que somos casi iguales.

Pero el viento que nos llega,
pregonero y caminante,
va viajero por el mundo
sin maleta ni equipaje.

Él se abraza a nuestros cuerpos,
y nos quita nuestros trajes,
en un acto sibilino
y con mano de un amante.

...Es el viento tú me dices,
no hagas caso y no le hables,
no contestes a sus ruegos,
ven a mí, a que te ame.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/12/09

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