Sigue el viento soplando del nordeste
y acaricia la brisa mis cabellos,
es un roce despacio y prolongado
es un suave murmullo desde el cielo.
Las banderas se agitan en los mástiles,
el castillo recibe al fiero viento,
y las piedras labradas hace años
se estremecen un tanto sin saberlo.
Yo te siento nordeste de mi tierra,
y medito despacio en el silencio,
escuchando la música divina,
que enaltece la paz y el embeleso.
Hay un aura que siempre te acompaña,
y alborota a los niños en sus juegos,
es la luz y la brisa seductoras
penetrando en el alma muy adentro.
Hoy admiro a la alegre golondrina,
la gaviota pasando con su vuelo,
el gorrión del jardín, alborozado,
la paloma escondida en el alero.
Y contemplo, prendido en esta tarde,
este cuadro y conjunto que yo veo,
el producto del viento del nordeste
que me trae todo esto con su beso.
Y te veo, mi bella mariposa,
la escapada y surgida de mi pecho,
buscas paz y esperanza en este día,
en la flor y el jardín del viejo puerto.
Yo sé bien lo que buscas en la tierra
y también lo que esperas de tus cuentos,
es la eterna pregunta de la vida
la que hace que tiemble mientras siento.
Siento amor, siento paz y siento frío,
con el viento y la brisa de los sueños,
el nordeste ha llegado hasta la puerta
y acaricia mi cuerpo con deseo.
Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/09
y acaricia la brisa mis cabellos,
es un roce despacio y prolongado
es un suave murmullo desde el cielo.
Las banderas se agitan en los mástiles,
el castillo recibe al fiero viento,
y las piedras labradas hace años
se estremecen un tanto sin saberlo.
Yo te siento nordeste de mi tierra,
y medito despacio en el silencio,
escuchando la música divina,
que enaltece la paz y el embeleso.
Hay un aura que siempre te acompaña,
y alborota a los niños en sus juegos,
es la luz y la brisa seductoras
penetrando en el alma muy adentro.
Hoy admiro a la alegre golondrina,
la gaviota pasando con su vuelo,
el gorrión del jardín, alborozado,
la paloma escondida en el alero.
Y contemplo, prendido en esta tarde,
este cuadro y conjunto que yo veo,
el producto del viento del nordeste
que me trae todo esto con su beso.
Y te veo, mi bella mariposa,
la escapada y surgida de mi pecho,
buscas paz y esperanza en este día,
en la flor y el jardín del viejo puerto.
Yo sé bien lo que buscas en la tierra
y también lo que esperas de tus cuentos,
es la eterna pregunta de la vida
la que hace que tiemble mientras siento.
Siento amor, siento paz y siento frío,
con el viento y la brisa de los sueños,
el nordeste ha llegado hasta la puerta
y acaricia mi cuerpo con deseo.
Rafael Sánchez Ortega ©
17/10/09

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