¡Qué difícil es amor,
sentir el manto negro de la noche!
y apartar esas cenizas que me cubren,
para ver como la niebla
cubre al fin mis esperanzas.
¡Qué difícil es esperar ese suspiro
y ese beso que no llega, estando ausente!
aspirando la sonrisa del recuerdo,
con la dulce fantasía de momentos,
que no sabes si son sueños o reales.
¡Qué difícil es robar
a la luna, su sonrisa,
arrancarla sus misterios
y acercarla hasta mi lado!
porque puede que la luna duerma ausente,
entretenida en otros lados,
entre estrellas y luceros,
con cometas de colores que la
lleven en sus brazos.
¡Qué difícil es navegar por mares
negros y sombríos,
mientras huyo de galernas y tormentas!
entre olas que ahora azotan la cubierta,
con la proa siempre al norte de mi nave,
en la busca del destino y ese puerto
tan ansiado.
¡Qué difícil es amor,
amarte a ti y ser amado!
Amar esa sonrisa tan sincera,
amar esos abrazos deseados,
amar esa pupila temblorosa,
amar la dulce lágrima que brota,
amar esa mirada seductora,
amar los bellos dedos de tu mano,
amar esa cintura que yo tomo,
amar tus senos tiernos y divinos,
amar la poesía de tu alma
y amarte a ti, tomando el premio
ansiado, de tus labios.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/10/09
sentir el manto negro de la noche!
y apartar esas cenizas que me cubren,
para ver como la niebla
cubre al fin mis esperanzas.
¡Qué difícil es esperar ese suspiro
y ese beso que no llega, estando ausente!
aspirando la sonrisa del recuerdo,
con la dulce fantasía de momentos,
que no sabes si son sueños o reales.
¡Qué difícil es robar
a la luna, su sonrisa,
arrancarla sus misterios
y acercarla hasta mi lado!
porque puede que la luna duerma ausente,
entretenida en otros lados,
entre estrellas y luceros,
con cometas de colores que la
lleven en sus brazos.
¡Qué difícil es navegar por mares
negros y sombríos,
mientras huyo de galernas y tormentas!
entre olas que ahora azotan la cubierta,
con la proa siempre al norte de mi nave,
en la busca del destino y ese puerto
tan ansiado.
¡Qué difícil es amor,
amarte a ti y ser amado!
Amar esa sonrisa tan sincera,
amar esos abrazos deseados,
amar esa pupila temblorosa,
amar la dulce lágrima que brota,
amar esa mirada seductora,
amar los bellos dedos de tu mano,
amar esa cintura que yo tomo,
amar tus senos tiernos y divinos,
amar la poesía de tu alma
y amarte a ti, tomando el premio
ansiado, de tus labios.
Rafael Sánchez Ortega ©
09/10/09

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