Tengo un caballo de feria
con el que voy por los campos,
trota que trota y galopa,
mientras cabalgo cantando.
Sé que los ángeles vuelan
sobre pegasos alados,
mientras los astros celosos
mandan sus tímidos rayos.
Yo me detengo en la fuente
para que beba despacio,
mi caballito de feria,
y que reponga el cansancio.
Pero en las nubes no hay fuentes,
ni corre el agua cantando,
existe solo la lluvia,
para el pegaso cansado.
Luego prosigo el camino,
dejo los ojos cerrados,
y mi caballo de feria
marcha sonando los cascos.
Siento al pegaso de nuevo,
veo a mi ángel rezando,
sé que se asoma la luna,
busca su cara en el lago.
Y cuando ya anochecido
paro por fin mi caballo,
sigo mi cuerpo doliente
cuando hasta el suelo me bajo.
Pero el pegaso en el cielo
también se para temblando,
un ángel también desciende
y posa sus pies descalzos.
Llevo el caballo a la cuadra,
con una manta lo tapo,
y toco su linda frente
y miro sus ojos pardos.
El ángel hace lo mismo,
cuida también su pegaso,
en una nube muy blanca
bajo la luna de mayo.
"Tengo un caballo de feria,
tengo también que mimarlo,
igual que el ángel que viene
con su pegaso a mi lado..."
Rafael Sánchez Ortega ©
09/10/09
con el que voy por los campos,
trota que trota y galopa,
mientras cabalgo cantando.
Sé que los ángeles vuelan
sobre pegasos alados,
mientras los astros celosos
mandan sus tímidos rayos.
Yo me detengo en la fuente
para que beba despacio,
mi caballito de feria,
y que reponga el cansancio.
Pero en las nubes no hay fuentes,
ni corre el agua cantando,
existe solo la lluvia,
para el pegaso cansado.
Luego prosigo el camino,
dejo los ojos cerrados,
y mi caballo de feria
marcha sonando los cascos.
Siento al pegaso de nuevo,
veo a mi ángel rezando,
sé que se asoma la luna,
busca su cara en el lago.
Y cuando ya anochecido
paro por fin mi caballo,
sigo mi cuerpo doliente
cuando hasta el suelo me bajo.
Pero el pegaso en el cielo
también se para temblando,
un ángel también desciende
y posa sus pies descalzos.
Llevo el caballo a la cuadra,
con una manta lo tapo,
y toco su linda frente
y miro sus ojos pardos.
El ángel hace lo mismo,
cuida también su pegaso,
en una nube muy blanca
bajo la luna de mayo.
"Tengo un caballo de feria,
tengo también que mimarlo,
igual que el ángel que viene
con su pegaso a mi lado..."
Rafael Sánchez Ortega ©
09/10/09

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