"...Me dicen que los hombres nacen libres
mas yo la libertad aún no la veo,
no sé si son palabras acuñadas
o es algo que preciso y no lo tengo.
Hay barcos que navegan en los mares
que llevan a fornidos marineros,
y buscan en las aguas y el salitre
la luz que les devuelva su reflejo.
Hay bellos sentimientos en el alma
ocultos tras las dudas y los miedos,
no sé si llegarán hasta mi lado
el canto de los mismos por el eco.
Yo creo en la inocencia de los hombres,
disfruto con los niños en sus sueños,
no importa que las dudas me atenacen
los niños no hacen daño con sus juegos.
Lo malo de la gente son las dudas,
las sombras que se dan y los misterios,
a veces esas dudas son fundadas
y en otras son producto de los nervios.
Quisiera que mis letras fueran brisa
saliendo hasta tu lado con mis versos,
quisiera que estos signos te llevaran
la paz con el cariño que te tengo.
Más sé que ante las dudas no hay fronteras,
ni existen paraisos y desiertos,
existe soledad en el vacío
y un alma consumida por los celos.
Entonces se congelan mis palabras,
se quedan tartamudas en el pecho,
y acudo vacilante hasta tu lado
e ignoro si estoy vivo o estoy muerto.
De pronto yo me quedo pensativo,
mis ojos se deslizan hacia el cielo
en busca de la estrella que no llega
y lloro con mi llanto en el silencio.
¡Ay tierno trovador por qué te enojas!
entiende que el amor es algo eterno,
existe por encima de las dudas,
y va en mi corazón grabado a fuego..."
Rafael Sánchez Ortega ©
30/09/09
mas yo la libertad aún no la veo,
no sé si son palabras acuñadas
o es algo que preciso y no lo tengo.
Hay barcos que navegan en los mares
que llevan a fornidos marineros,
y buscan en las aguas y el salitre
la luz que les devuelva su reflejo.
Hay bellos sentimientos en el alma
ocultos tras las dudas y los miedos,
no sé si llegarán hasta mi lado
el canto de los mismos por el eco.
Yo creo en la inocencia de los hombres,
disfruto con los niños en sus sueños,
no importa que las dudas me atenacen
los niños no hacen daño con sus juegos.
Lo malo de la gente son las dudas,
las sombras que se dan y los misterios,
a veces esas dudas son fundadas
y en otras son producto de los nervios.
Quisiera que mis letras fueran brisa
saliendo hasta tu lado con mis versos,
quisiera que estos signos te llevaran
la paz con el cariño que te tengo.
Más sé que ante las dudas no hay fronteras,
ni existen paraisos y desiertos,
existe soledad en el vacío
y un alma consumida por los celos.
Entonces se congelan mis palabras,
se quedan tartamudas en el pecho,
y acudo vacilante hasta tu lado
e ignoro si estoy vivo o estoy muerto.
De pronto yo me quedo pensativo,
mis ojos se deslizan hacia el cielo
en busca de la estrella que no llega
y lloro con mi llanto en el silencio.
¡Ay tierno trovador por qué te enojas!
entiende que el amor es algo eterno,
existe por encima de las dudas,
y va en mi corazón grabado a fuego..."
Rafael Sánchez Ortega ©
30/09/09

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