miércoles, 30 de septiembre de 2009

SON LAS HOJAS DE LA DUDA

Son las hojas de la duda
las que dejan esa siembra,
esos granos venenosos
con las sombras tan eternas.

Son semillas esparcidas
por las almas en tinieblas,
entre cardos y entre escajos,
donde viven las culebras.

Hay mil dudas que uno tiene
y que guarda con cautela,
aunque viva acelerado
con la sombra y la sospecha.

Es muy fácil que esa duda
tenga lógica sincera
sea el fruto de la vida
del que ama y desespera.

No te escondas de las dudas
ni de ellas nada temas,
ya que si eres tan sincero
esas dudas son quimeras.

Son invento de los niños,
con sus almas tan inquietas,
mientras sienten en su pecho
unos celos sin reservas.

Es correcto tener dudas
y pararte en la trastienda,
y mirar en el pasado,
de ese ser a quien tu quieras.

Pero sigue caminando
y tu paso no detengas,
a pesar de tantas dudas
llegarás hasta la meta.

Hasta Cristo tuvo dudas
ante un Judas con monedas,
que mintió para venderle
con un beso que le diera.

El pidió para salvarle
del suicidio tras la cena,
pero el Padre no lo quiso
y colgó de aquella higuera.

¡Tengo dudas, tengo frío,
tengo un miedo que me acecha,
tengo celos de las sombras
que caminan tras tus huellas!.

Pero sé que tras las dudas
estás tú, mi luz eterna,
la que sacas mis latidos,
la que corres por mis venas.

Y esas dudas vacilantes,
morirán si tú me dejas,
entre besos y entre abrazos,
en tu lecho que es de seda.

En tus labios temblorosos,
en los míos, si los besas,
en tus muslos y en tus senos
y en la rosa de tus piernas.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/09/09

2 comentarios:

amy dijo...

Existen celos cuando se ama, también nos genera dudas, pero siempre en su mirada vemos el amor que nos profesa.
Un abrazo Rafael

Rafael dijo...

Si es así, entonces los celos podrán ser superados, no lo dudes.
Un abrazo en la noche Amy.