Fuiste y eres la estrella de mi vida
soportando en la noche las galernas,
y en los días tan duros del estío
compartiendo sequías y tormentas.
Fuiste y eres la luz de la mañana
alumbrando mis pasos en la tierra,
con el faro paciente de tu guía
y tu sangre corriendo por mis venas.
Fuiste y eres otoño en el invierno,
y también la florida primavera,
la que vino, alegrando mi ventana,
con su risa paciente y tan sincera.
Fuiste y eres la dulce mariposa,
con tu vuelo sutil y tu presencia,
la que trajo esa dulce melodía
contagiando en mi alma su belleza.
Fuiste y eres la dueña de mis sueños,
la mujer y la niña en todo ella,
con el cuerpo tan dulce y delicado
que buscaron mis dedos con presteza.
Fuiste y eres la rosa de los vientos
paseando a mi lado en La Barquera,
en las noches tranquilas del verano
y buscando en el cielo a las estrellas.
Fuiste y eres, esposa silenciosa,
mas que amante y paciente compañera,
quien cuidaste mis sueños de Quijote
caminando a las nubes tras mis huellas.
Fuiste y eres la fuente en que yo bebo,
con el cáliz tan fresco que me entregas,
y ese vino y el postre tan ansiado
que me dás y regalas sin reservas.
Fuiste y eres la sombra que yo busco
y a la vez en la playa esa sirena,
que encontré hace tiempo en mi camino
y a quien amo y venero en esta fecha.
Rafael Sánchez Ortega ©
15/10/09
soportando en la noche las galernas,
y en los días tan duros del estío
compartiendo sequías y tormentas.
Fuiste y eres la luz de la mañana
alumbrando mis pasos en la tierra,
con el faro paciente de tu guía
y tu sangre corriendo por mis venas.
Fuiste y eres otoño en el invierno,
y también la florida primavera,
la que vino, alegrando mi ventana,
con su risa paciente y tan sincera.
Fuiste y eres la dulce mariposa,
con tu vuelo sutil y tu presencia,
la que trajo esa dulce melodía
contagiando en mi alma su belleza.
Fuiste y eres la dueña de mis sueños,
la mujer y la niña en todo ella,
con el cuerpo tan dulce y delicado
que buscaron mis dedos con presteza.
Fuiste y eres la rosa de los vientos
paseando a mi lado en La Barquera,
en las noches tranquilas del verano
y buscando en el cielo a las estrellas.
Fuiste y eres, esposa silenciosa,
mas que amante y paciente compañera,
quien cuidaste mis sueños de Quijote
caminando a las nubes tras mis huellas.
Fuiste y eres la fuente en que yo bebo,
con el cáliz tan fresco que me entregas,
y ese vino y el postre tan ansiado
que me dás y regalas sin reservas.
Fuiste y eres la sombra que yo busco
y a la vez en la playa esa sirena,
que encontré hace tiempo en mi camino
y a quien amo y venero en esta fecha.
Rafael Sánchez Ortega ©
15/10/09

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