martes, 20 de octubre de 2009

DE NUEVO SE AGITARON LAS VENTANAS

De nuevo se agitaron las ventanas
movidas por el aire y por la brisa,
tras ellas asomaba tu silueta
con rostro de mujer y alma de niña.

Un rudo corazón rezó en silencio
tratando de contar tal maravilla,
y al verte comprendió que no soñaba
y el fruto de su fiebre y fantasía.

Entonces suspiró profundamente
marcándose en su cara la sonrisa,
aquella que tu rostro reflejaba
y él la recordaba en su pupila.

De nuevo se agitaron las ventanas
sonando las alegres campanillas,
volaban por el aire mariposas,
brotaban por el campo margaritas.

Y el rudo corazón, ya tan cansado,
su sangre aceleró con mucha prisa,
tenía que llegar, pronto muy pronto,
más pronto que la brisa de la orilla.

Tenía que llegar hasta tu lado,
hablarte sin parar, contar sus cuitas
rozar tu pelo lindo con sus dedos,
besar y acariciarte la barbilla.

De nuevo se agitaron las ventanas
y pronto saludaron las cortinas,
detrás estabas tú, con tu figura,
paciente, seductora y muy tranquila.

Y el tierno corazón de aquel muchacho,
el viejo soñador en sus cuartillas,
temblando de emoción volvió a mirarte
pudiendo comenzar su poesía.

Tu labio seductor bebió tras meses,
sintiendo ese candor y esa morriña,
y el lápiz de escritor vivió en su mano
trazando en un papel, "querida mía".

"De nuevo se agitaron las ventanas,
latiendo el corazón, surgiendo vida,
de nuevo brotó un rayo entre las sombras
buscando allí él amor, entre la brisa".

Rafael Sánchez Ortega ©
20/10/09

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