miércoles, 21 de octubre de 2009

ES HORA DE QUE SUENEN LAS CAMPANAS

Es hora de que suenen las campanas
y dejen su repique y melodías,
quizás se rompa así, tanto silencio,
en forma de sonidos y caricias.

Un día se alteraron las palabras,
cambiando el corazón de ser la rima,
la frase del amor siempre constante,
con lágrima tan fiel y repetida.

Cambiaron el amor por otra frase
y usaron la amistad sin ser su amiga,
y el centro del sentir que allí se daba
temblando de emociòn, murió deprisa.

No dudes corazón, no tengas miedo,
y siente sin cesar la dulce brisa,
quizás encontrarás allí tu norte,
la ruta del amor con su sonrisa.

Quizás comprenderás que esa amistad,
contiene tanto amor, en su semilla,
que pronto brotará la flor tan bella,
la reina del jardín, la más bonita.

La reina del amor tiene un secreto
guardado tras de si, en sus pupilas,
sellado con fervor, con lacre rojo
y un sobre junto al sol con margaritas.

Por eso que ahora suenan las campanas,
que llaman y que invitan a la misa,
te pido que te embriagues y que sientas
la música que dejan escondida.

La música sin par, en la mañana,
saliendo de los pechos retenida,
surgiendo de lo alto de la torre,
llegando hasta las almas más sencillas.

No dudes corazón, no tengas miedo,
la marcha hacia el amor es día a día,
se hace con sonidos de campanas
llorando y sonriendo por la vida.

Libérate por fin de tantos miedos,
no importan las palabras tan oídas,
ni importa que el amor cambie de nombre,
tú amastes y amarás a quien querías.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/10/09

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