lunes, 17 de agosto de 2009

YO PERDÍ LA SONRISA

Yo perdí la sonrisa en un momento,
y quedé silencioso y pensativo,
llevaba la sonrisa atragantada
y el alma y corazón tenía en vilo.

Se quedó la sonrisa entre mis labios
al ver en tu balcón un gran vacío,
no estaba tu figura en los cristales,
dejaron de cantar los dulces mirlos.

Yo dejé la sonrisa en tu ventana
buscando girasoles amarillos,
quizás con la esperanza de encontrarlos,
y abrir ese balcón ensombrecido.

Me volví para casa lentamente,
con mis sueños y un tanto pensativo,
había soledad entre mis pasos,
y un pecho débil conteniendo un grito.

Había corazón, sonrisas muertas,
con un pecho sangrando y malherido,
había penas, sin saber la causa,
y una rosa, con pétalos marchitos.

Y entonces recordé tantos proyectos,
tanta ilusión y sueños compartidos,
tantos momentos que pasamos juntos
y tanto amor entre los brazos míos.

Pero al final las lágrimas traidoras
mojaron las cuartillas de aquel libro,
un libro de dos vidas comenzadas
marchando hacia el final, en el olvido.

Capítulos quedaron sin sonrisas,
y letras opacadas sin su brillo,
la tinta resecada ya no sirve,
las lágrimas amargas van al río.

Cerramos los balcones de las almas,
dejamos las sonrisas a los niños,
los unos ya no aguardan la figura
las otras parpadean como cirios.

Rafael Sánchez Ortega ©
17/08/09

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