Yo creo en la amistad y en la nobleza
y creo son sinceras las personas;
lo malo, en esta buena confianza,
es luego, cuando surgen tantas sombras.
Un día conocemos y charlamos
tratamos a unos seres que nos colman,
creemos sus palabras ciegamente
y somos prisioneros de sus cosas.
Entonces se suceden las promesas,
las bellas mariposas revoltosas,
que inundan y que exaltan los sentidos,
y vemos la figura encantadora.
Creemos en su hacer, sinceramente,
volamos en sus alas de paloma,
cruzamos sus palabras con las nuestras
cortando en el jardín las amapolas.
Alzamos sin dudar, ese castillo,
un trono al que cubrimos con mil hojas,
y un nombre y la amistad están presentes,
en medio de los mares y las olas.
Lo malo en la amistad no son los sueños,
lo malo es despertar en la derrota,
mirando la caída del castillo
que marcha hacia los mares, por la borda.
Se marcha hacia la nada el viejo sueño,
se pierden con el tiempo las gaviotas,
proyectos e ilusiones concebidas,
amigos y amistades engañosas.
Entonces encontramos el vacío.
pensamos si nos toman por idiotas,
sentimos una rabia contenida
mordiendo las palabras en la boca.
Amigo es el que dá y el que se entrega,
aquel que dá cariño y no abandona,
el mismo que nos guarda los secretos,
el único que entrega cuanto llora.
Amigo y amistad son algo eterno,
son centro del cariño que nos roza,
la mano que allí acude, sin pedirla,
es sombra del amigo cariñosa.
Por eso, aunque ahora tenga decepciones,
yo creo en la amistad hora tras hora,
y creo en el amigo que es sincero,
aquel que en mi confía y trae sus rosas.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/08/09
y creo son sinceras las personas;
lo malo, en esta buena confianza,
es luego, cuando surgen tantas sombras.
Un día conocemos y charlamos
tratamos a unos seres que nos colman,
creemos sus palabras ciegamente
y somos prisioneros de sus cosas.
Entonces se suceden las promesas,
las bellas mariposas revoltosas,
que inundan y que exaltan los sentidos,
y vemos la figura encantadora.
Creemos en su hacer, sinceramente,
volamos en sus alas de paloma,
cruzamos sus palabras con las nuestras
cortando en el jardín las amapolas.
Alzamos sin dudar, ese castillo,
un trono al que cubrimos con mil hojas,
y un nombre y la amistad están presentes,
en medio de los mares y las olas.
Lo malo en la amistad no son los sueños,
lo malo es despertar en la derrota,
mirando la caída del castillo
que marcha hacia los mares, por la borda.
Se marcha hacia la nada el viejo sueño,
se pierden con el tiempo las gaviotas,
proyectos e ilusiones concebidas,
amigos y amistades engañosas.
Entonces encontramos el vacío.
pensamos si nos toman por idiotas,
sentimos una rabia contenida
mordiendo las palabras en la boca.
Amigo es el que dá y el que se entrega,
aquel que dá cariño y no abandona,
el mismo que nos guarda los secretos,
el único que entrega cuanto llora.
Amigo y amistad son algo eterno,
son centro del cariño que nos roza,
la mano que allí acude, sin pedirla,
es sombra del amigo cariñosa.
Por eso, aunque ahora tenga decepciones,
yo creo en la amistad hora tras hora,
y creo en el amigo que es sincero,
aquel que en mi confía y trae sus rosas.
Rafael Sánchez Ortega ©
19/08/09

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