Junto al árbol, rendido,
se recoge en la sombra,
un humilde labriego
muy escaso de ropa.
Lleva solo camisa
pantalón que le sobra,
un pañuelo en su cuello
y alpargatas de lona.
Su cabeza cubierta
con la rústica boina,
unas manos que sudan,
y la frente nerviosa.
A unos metros descansa
una azada sin gloria,
esperando las manos
que pacientes la cojan.
Más la sombra del árbol,
dá frescor y no atora,
permitiendo a la sangre
recobrar la persona.
Aquel roble furtivo,
de figura borrosa,
tiene ya muchos años
en su tronco y sus hojas.
Labrador de ilusiones
siembra pronto esa nota,
esa chispa divina
que germine briosa.
Tú separa la tierra
de los cardos y rocas,
busca bien las raices
en los surcos que formas.
Pero no te detengas
aunque sudes la gota,
aunque tiemblen tus manos
bajo el astro que asola.
Déjanos esos sueños,
el jardín con las rosas,
ese trigo dorado
que en el campo ya brota.
Cuando estés muy cansado
busca el ave cantora,
bajo el roble sombrío
que tus sienes acoja.
Busca paz y alegría
con el alba y la aurora,
busca bien la mirada
de ese sol que ya asoma.
Busca al cielo que sale,
a la bella gaviota,
que ha venido a tus campos
y ha dejado la costa.
Soñador de ilusiones
busca al hombre que llora,
dale tú de tus sueños,
ese sueño que añora.
Busca al niño que juega
entre risas y bromas,
y persigue corriendo
a las blancas palomas.
Busca bien al amante,
el que espera a su novia,
déjale en sus oídos
la palabra gozosa.
Y también para ella,
esa novia preciosa,
llévale tu mensaje
con la dulce capota.
...Junto al árbol rendido
un labriego y la copla
se han fundido en un sueño
y han formado una estrofa.
Un poema sin dueño
unos versos sin cuota,
unos besos fundidos
que en el sueño se asoman.
Soñador de ilusiones
sueña ya sin demora,
labra pronto los campos
que se viene la hora.
Rafael Sánchez Ortega ©
21/08/09
se recoge en la sombra,
un humilde labriego
muy escaso de ropa.
Lleva solo camisa
pantalón que le sobra,
un pañuelo en su cuello
y alpargatas de lona.
Su cabeza cubierta
con la rústica boina,
unas manos que sudan,
y la frente nerviosa.
A unos metros descansa
una azada sin gloria,
esperando las manos
que pacientes la cojan.
Más la sombra del árbol,
dá frescor y no atora,
permitiendo a la sangre
recobrar la persona.
Aquel roble furtivo,
de figura borrosa,
tiene ya muchos años
en su tronco y sus hojas.
Labrador de ilusiones
siembra pronto esa nota,
esa chispa divina
que germine briosa.
Tú separa la tierra
de los cardos y rocas,
busca bien las raices
en los surcos que formas.
Pero no te detengas
aunque sudes la gota,
aunque tiemblen tus manos
bajo el astro que asola.
Déjanos esos sueños,
el jardín con las rosas,
ese trigo dorado
que en el campo ya brota.
Cuando estés muy cansado
busca el ave cantora,
bajo el roble sombrío
que tus sienes acoja.
Busca paz y alegría
con el alba y la aurora,
busca bien la mirada
de ese sol que ya asoma.
Busca al cielo que sale,
a la bella gaviota,
que ha venido a tus campos
y ha dejado la costa.
Soñador de ilusiones
busca al hombre que llora,
dale tú de tus sueños,
ese sueño que añora.
Busca al niño que juega
entre risas y bromas,
y persigue corriendo
a las blancas palomas.
Busca bien al amante,
el que espera a su novia,
déjale en sus oídos
la palabra gozosa.
Y también para ella,
esa novia preciosa,
llévale tu mensaje
con la dulce capota.
...Junto al árbol rendido
un labriego y la copla
se han fundido en un sueño
y han formado una estrofa.
Un poema sin dueño
unos versos sin cuota,
unos besos fundidos
que en el sueño se asoman.
Soñador de ilusiones
sueña ya sin demora,
labra pronto los campos
que se viene la hora.
Rafael Sánchez Ortega ©
21/08/09

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