domingo, 30 de agosto de 2009

INVITA UNA CUARTILLA A QUE LA ESCRIBA

Invita una cuartilla a que la escriba,
en un blanco papel inmaculado,
una hoja de rasgos virginales
esperando los signos de la mano.

Ella pide y reclama que la diga,
lo que guardo paciente tras los labios,
y que deje que salgan mis suspiros
y con ellos lamentos desbocados.

Yo la miro y remiro muchas veces,
y hasta llevo mis dedos a su lado,
acaricio el silencio de ese lienzo
con fervor pues no quiero estropearlo.

Invita una cuartilla a que la escriba,
e invita a que la diga lo que hago,
a explicar letra a letra lo que pienso,
y a escribir lo que siento en mi diario.

Lo que siento lo escribo en unos versos,
y un poema se forma paso a paso,
las estrofas se trazan y dan vida,
con mi vida que sale en este acto.

Es quizás una loca fantasía,
el plasmar lo que sientes, tan despacio,
el dejar esas letras y esos signos,
en un lindo cuaderno, sin reparo.

Invita una cuartilla a que la escriba,
invita con sus páginas en blanco,
a que saque el baul de los recuerdos
con los sueños tenidos y añorados.

Con las penas y tantos sinsabores,
y los otros momentos tan amargos,
donde el llanto y la lágrima furtiva,
recorrieron el rostro sin mancharlo.

Pero queda una nota de alegría,
como aquella escuchada en el piano,
una nota que dá un escalofrío
y que dice en sus letras que te amo.

Invita una cuartilla a que la escriba,
invita en el invierno y el verano,
invita en la florida primavera,
invita en el otoño tan dorado.

Por eso yo le acepto a mi cuartilla
el reto que me envía con su abrazo,
y la digo que sí, que si la escribo
y la llevo mis versos más preciados.

Y con ellos la dejo mis suspiros,
esos gritos que siento y que me callo,
ese dulce galope de mi pecho,
el que ama y palpita sin descanso.

Rafael Sánchez Ortega ©
30/08/09

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