lunes, 31 de agosto de 2009

EXISTEN LOS CASTILLOS EN LA ARENA

Existen los castillos en la arena
creados por las manos de los niños,
en ellos han dejado muchos sueños
formados con paciencia y con ahinco.

Se suman las nacientes ilusiones
al verde de los mares con alivio,
los muros del castillo ya se alzan,
con torres y secretos pasadizos.

Los niños los construyen sin palabras,
y trazan en los muros unos signos,
son nombres recogidos de los cuentos,
dejados con su gracia y su cariño.

Yo pienso mientras miro todo esto,
el arte tan sutil y el equilibrio,
en ese calendario de colores
que pasa sin apenas percibirlo.

El tiempo, como el mar, no nos perdona,
llegando con violencia y estallidos,
azotan con las olas la resaca,
y tiemblan nuestros muros tan altivos.

Los sueños se estremecen y se agrietan,
se marchan al infierno tan temido,
las olas los revuelven y derrumban
dejando los recuerdos del castillo.

Entonces sólo siento una nostalgia,
mi cuerpo se estremece y no de frío,
los muros del castillo son arena
son mudos sentimientos reprimidos.

Las olas continúan en su avance,
y arrasan ese sueño del mendigo,
el hombre que camina por la noche
buscando con la antorcha su camino.

Existen los castillos en la arena,
de pobres soñadores con ladrillos,
existen los poetas que los crean,
son niños, que en el fondo no han crecido.

Por eso, tras las olas y mareas,
los niños reconstruyen el castillo,
lo hacen esos hombres con sus sueños,
buscando en el amor lo que han perdido.

Rafael Sánchez Ortega ©
31/08/09

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