martes, 1 de septiembre de 2009

LOS VERSOS QUEBRADOS Y ROTOS

Los versos quebrados y rotos
salieron al fin de mis dedos,
llevaban dolor en sus letras
con sombras de amor verdadero.

¡Cuánta nota de enorme tristeza
leyeron pacientes los cielos,
por encima del hombro encorvado
que en la mesa escribía con miedo!

Ya galopan corceles alados,
van cubiertos de gala y de negro,
y el jinete portando guadaña
a las riendas aplica su freno.

Silva el aire bravío del norte,
y la mar ya nos deja sus hielos,
esas olas quizás congeladas,
nos indican que llega el invierno.

Los gorriones se encogen de frío,
las gaviotas refrenan su vuelo,
y en el muelle se posan temblando
a buscar ese pez de alimento.

Pero el alma del joven poeta
la que vive y se muere de miedo,
la que busca la paz imposible
sabe bien que está cerca el inferno.

Es un mundo de eternas pasiones
donde luchan ardientes los leños,
esa eterna batalla sin brillo,
con las brasas que avivan los fuegos.

Yo quisiera ser solo palabras,
esa voz que regresa en el eco,
el sonido en la noche que suena
musitándote a ti, que te quiero.

Es sonrisa quizás temblorosa
que mis labios te dan con un beso,
y te dicen que si, que adelante,
mientras rozan tus ojos tan bellos.

Porque al fin esa noble palabra,
la que sale quebrada a mis versos,
es amor sin medida y sin reglas,
es cariño que doy verdadero.

Rafael Sánchez Ortega ©
01/09/09

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