Es triste mendigar por los caminos
un trozo de cariño y de esperanza,
igual que cuando miras a los cielos
en busca del cometa que no pasa.
A veces los mendigos nos conmueven
y vemos las tristezas de sus caras,
los restos de una vida en las facciones
que cubren como pueden tras sus barbas.
Me duele la cabeza y tengo frío,
ya siento los puñales que se clavan,
en medio del tormento que me espera
en vez de la caricia deseada.
Ignoro tantas cosas de la vida
que vivo en el vacío y en la nada,
yo soy la marioneta del destino,
la misma que produce carcajadas.
Amamos muchas veces sin saberlo,
aunque el amor, amor, nunca se alcanza,
por eso mendigamos por las calles
en busca del abrazo y la mirada.
Buscamos unos ojos que nos miren,
buscamos una voz con sus palabras,
y vamos tras las huellas y los pasos,
del cáliz de cordura con la calma.
¡Ay duro corazón, no tengas miedo!
temdrás esa limosna tan ansiada,
tendrás ese cariño que tu ansías
y el tierno corazón que a ti te ama.
Aparta de tus ojos la tristeza,
y seca de los mismos esa lágrima,
tú tienes corazón, alma de niño,
y buscas el amor que a ti te falta.
Un día mirarás hacia los cielos
y allí encontrarás esa migaja,
en medio de ese manto tan celeste,
cubierto por las nubes que lo tapan.
Entonces subirás a las estrellas,
al faro que impaciente deseabas,
irás con una mano entre tus manos,
y el cuerpo tan precioso de tu amada.
Y allí se fundirán dos corazones,
dos sueños de la vida, con sus ramas,
dos lindas mariposas inocentes,
que buscan el amor entre sus almas.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/08/09
un trozo de cariño y de esperanza,
igual que cuando miras a los cielos
en busca del cometa que no pasa.
A veces los mendigos nos conmueven
y vemos las tristezas de sus caras,
los restos de una vida en las facciones
que cubren como pueden tras sus barbas.
Me duele la cabeza y tengo frío,
ya siento los puñales que se clavan,
en medio del tormento que me espera
en vez de la caricia deseada.
Ignoro tantas cosas de la vida
que vivo en el vacío y en la nada,
yo soy la marioneta del destino,
la misma que produce carcajadas.
Amamos muchas veces sin saberlo,
aunque el amor, amor, nunca se alcanza,
por eso mendigamos por las calles
en busca del abrazo y la mirada.
Buscamos unos ojos que nos miren,
buscamos una voz con sus palabras,
y vamos tras las huellas y los pasos,
del cáliz de cordura con la calma.
¡Ay duro corazón, no tengas miedo!
temdrás esa limosna tan ansiada,
tendrás ese cariño que tu ansías
y el tierno corazón que a ti te ama.
Aparta de tus ojos la tristeza,
y seca de los mismos esa lágrima,
tú tienes corazón, alma de niño,
y buscas el amor que a ti te falta.
Un día mirarás hacia los cielos
y allí encontrarás esa migaja,
en medio de ese manto tan celeste,
cubierto por las nubes que lo tapan.
Entonces subirás a las estrellas,
al faro que impaciente deseabas,
irás con una mano entre tus manos,
y el cuerpo tan precioso de tu amada.
Y allí se fundirán dos corazones,
dos sueños de la vida, con sus ramas,
dos lindas mariposas inocentes,
que buscan el amor entre sus almas.
Rafael Sánchez Ortega ©
29/08/09

2 comentarios:
Muestras la ilusión de la esperanza que brota desde el sentimiento de tristeza.
Un abrazo Rafael.
La esperanza nunca debe de faltar Amy.
Un abrazo.
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