Yo buscaba en el cielo aquella rosa
una luna de mayo marchitada,
un suspiro con rayos blanquecinos
mojando sus cabellos en el agua.
Pero mayo pasó hace muchos días
y quedaron atrás esas semanas,
esos dulces paisajes de la noche
con el broche de luna que asomaba.
Sin embargo buscaba en el estanque
esa linda carita de gitana,
aquel pétalo suave y candoroso,
que en las aguas tranquilas se bañaba.
Y encontré los recuerdos de aquel mayo,
aquel tiempo cercano en la distancia,
con el beso mandado hacia la luna
y las frases ardientes suspiradas.
Y no quise borrar aquel instante,
ni tampoco olvidar aquella lágrima,
esa perla paciente de unos ojos,
y la rosa que lenta se mojaba.
Yo buscaba en el cielo aquella rosa,
una luna de mayo atrás dejada,
una luna en el Julio en el verano,
para ir de paseo por la playa.
Y de pronto te vi entre las sombras,
acudiendo a mi lado sin tardanza,
bella rosa de mayo florecida,
linda luna en la noche plateada.
Y te dije que sí, luna de mayo,
que mis manos nerviosas te buscaban
y mis dedos querían la caricia
de ese dulce reflejo de tu cara.
Me cegaste de pronto, con tu brillo,
y quedé silencioso y sin palabras,
escuchando el latido de tu pecho,
que a la brisa decías que te amaban.
Yo buscaba en el cielo aquella rosa,
una luna de mayo renovada,
la buscaba el poeta en esa noche
con mis versos y el alma enamorada.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/07/09
una luna de mayo marchitada,
un suspiro con rayos blanquecinos
mojando sus cabellos en el agua.
Pero mayo pasó hace muchos días
y quedaron atrás esas semanas,
esos dulces paisajes de la noche
con el broche de luna que asomaba.
Sin embargo buscaba en el estanque
esa linda carita de gitana,
aquel pétalo suave y candoroso,
que en las aguas tranquilas se bañaba.
Y encontré los recuerdos de aquel mayo,
aquel tiempo cercano en la distancia,
con el beso mandado hacia la luna
y las frases ardientes suspiradas.
Y no quise borrar aquel instante,
ni tampoco olvidar aquella lágrima,
esa perla paciente de unos ojos,
y la rosa que lenta se mojaba.
Yo buscaba en el cielo aquella rosa,
una luna de mayo atrás dejada,
una luna en el Julio en el verano,
para ir de paseo por la playa.
Y de pronto te vi entre las sombras,
acudiendo a mi lado sin tardanza,
bella rosa de mayo florecida,
linda luna en la noche plateada.
Y te dije que sí, luna de mayo,
que mis manos nerviosas te buscaban
y mis dedos querían la caricia
de ese dulce reflejo de tu cara.
Me cegaste de pronto, con tu brillo,
y quedé silencioso y sin palabras,
escuchando el latido de tu pecho,
que a la brisa decías que te amaban.
Yo buscaba en el cielo aquella rosa,
una luna de mayo renovada,
la buscaba el poeta en esa noche
con mis versos y el alma enamorada.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/07/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario