miércoles, 22 de julio de 2009

SONRÍO AL VER LA ROSA SOLITARIA

Sonrío al ver la rosa solitaria
que espera temblorosa la recojan,
no sabe que su espera será inútil,
no hay mano que hoy acuda presurosa.

Quizás en otros días fuese ansiada,
y fuera ese detalle y esa nota,
el beso con los pétalos de seda,
el dulce escalofrío de una boca.

Quizás en esa rosa solitaria
se encuentren nuestras luces y las sombras,
las bellas fantasías de los sueños,
las tristes realidades que nos rozan.

La vida se compone de estaciones,
de ciclos y momentos con sus horas,
vivimos sin saber por qué vivimos
y amamos ilusiones que están rotas.

Si pienso me estremezco sin dudarlo,
por eso yo sonrío al ver la rosa,
mis dedos la buscaron con el alba
y ahora ya no buscan esa aurora.

El tiempo y el pasado está pasado,
no importa que la rosa sea hermosa,
tendrá que marchitarse tiernamente
con llantos y con lágrimas traidoras.

No existe la persona que la espere
sus pétalos de seda ya se mojan,
la rosa entristecida se consume,
han muerto las promesas soñadoras.

Se fueron con la brisa del nordeste,
marcharon a otras playas y otras costas,
quedando con la rosa y mi sonrisa
palabras y recuerdos con las olas.

Sonrío al ver la rosa solitaria,
y siento su caricia seductora,
más tengo que evitarla soy consciente,
y tengo que admitir esta derrota.

Rafael Sánchez Ortega ©
22/07/09

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