
¡Oh muerte ven a por mi!,
llévame lejos muy lejos,
y aunque me asuste ese viaje
superaré tanto miedo.
No tengo más oración
que un sencillo padrenuestro
y una salve entre mis labios
que musito con esmero.
Padrenuestro y mío, mírame,
dame fuerzas y resuello,
dame el soplo de tu gracia
con la brisa de tu cielo.
Con la sangre derramada
por Jesús el Nazareno,
que murió por nuestras culpas
y salvarnos del infierno.
Madre eterna yo te imploro
y contrito yo te rezo,
intercede ante tu hijo
el perdón de mis excesos.
Una vida derrochada
por caminos turbulentos,
una vida que he perdido
entre lloros y lamentos.
No fui justo en muchos años,
mi pasado no fue bueno,
entre sueños e ilusiones
derroché todo mi tiempo.
Ahora quiero recobrar
ese tiempo y el silencio,
esos años de mi infancia
donde vi el amor sincero.
Oigo nanas en la noche
que me llegan de los cielos,
las estrellas parpadean
con sus luces y reflejos.
Hay cometas en la noche,
hacen guardia los luceros
y aquí abajo yo musito
este rezo con mis versos.
Tengo hambre y tengo frío,
tengo sed y estoy ardiendo,
me consumo entre la fiebre
y temblando balbuceo.
¡Oh muerte, ven a por mi!,
llévame presto, muy presto,
ya no me asusta ese viaje
y moriré sonriendo.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/07/09
llévame lejos muy lejos,
y aunque me asuste ese viaje
superaré tanto miedo.
No tengo más oración
que un sencillo padrenuestro
y una salve entre mis labios
que musito con esmero.
Padrenuestro y mío, mírame,
dame fuerzas y resuello,
dame el soplo de tu gracia
con la brisa de tu cielo.
Con la sangre derramada
por Jesús el Nazareno,
que murió por nuestras culpas
y salvarnos del infierno.
Madre eterna yo te imploro
y contrito yo te rezo,
intercede ante tu hijo
el perdón de mis excesos.
Una vida derrochada
por caminos turbulentos,
una vida que he perdido
entre lloros y lamentos.
No fui justo en muchos años,
mi pasado no fue bueno,
entre sueños e ilusiones
derroché todo mi tiempo.
Ahora quiero recobrar
ese tiempo y el silencio,
esos años de mi infancia
donde vi el amor sincero.
Oigo nanas en la noche
que me llegan de los cielos,
las estrellas parpadean
con sus luces y reflejos.
Hay cometas en la noche,
hacen guardia los luceros
y aquí abajo yo musito
este rezo con mis versos.
Tengo hambre y tengo frío,
tengo sed y estoy ardiendo,
me consumo entre la fiebre
y temblando balbuceo.
¡Oh muerte, ven a por mi!,
llévame presto, muy presto,
ya no me asusta ese viaje
y moriré sonriendo.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/07/09

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