Me he asomado a la ventana
para ver el ancho cielo
pero sólo vi las nubes
con sus tonos de misterio.
Me sentí sólo, muy sólo
y perdido entre mis sueños,
sin saber lo que buscaba
más allá de los luceros.
Yo creía desde niño
en andar por un sendero,
caminando hacia lo alto
y elevándome del suelo.
Y soñé como los niños
entre risas y entre juegos
con un mundo más hermoso
donde todo fuera eterno.
No sabía que los hombres
se lastiman en su empeño,
se traicionan y se odian
y hasta matan por dinero.
Es la historia de la vida
me dijeron de pequeño,
no renuncies a la historia
porque en ella hay algo bueno.
Sin embargo vi maldades,
vi personas al acecho
vi mentiras con engaños
y dudé de lo correcto.
Es la vida, me decían,
forma parte de tu tiempo,
no la evites ni la esquives
y quizás consigas premio.
He buscado en muchas partes
las respuestas con el eco
a las miles de preguntas
confiadas al silencio.
Es la hora de mi viaje
el navío está en el puerto,
ya no busco las respuestas
hace frío y tengo miedo.
Tengo miedo de la vida
y vivir vivo despierto,
esperando los latidos
de ese pecho soñoliento.
El que busca en la ventana
con los ojos muy abiertos,
a ese cielo tan celeste
con su azul que tanto anhelo.
Rafael Sánchez Ortega ©
13/07/09
para ver el ancho cielo
pero sólo vi las nubes
con sus tonos de misterio.
Me sentí sólo, muy sólo
y perdido entre mis sueños,
sin saber lo que buscaba
más allá de los luceros.
Yo creía desde niño
en andar por un sendero,
caminando hacia lo alto
y elevándome del suelo.
Y soñé como los niños
entre risas y entre juegos
con un mundo más hermoso
donde todo fuera eterno.
No sabía que los hombres
se lastiman en su empeño,
se traicionan y se odian
y hasta matan por dinero.
Es la historia de la vida
me dijeron de pequeño,
no renuncies a la historia
porque en ella hay algo bueno.
Sin embargo vi maldades,
vi personas al acecho
vi mentiras con engaños
y dudé de lo correcto.
Es la vida, me decían,
forma parte de tu tiempo,
no la evites ni la esquives
y quizás consigas premio.
He buscado en muchas partes
las respuestas con el eco
a las miles de preguntas
confiadas al silencio.
Es la hora de mi viaje
el navío está en el puerto,
ya no busco las respuestas
hace frío y tengo miedo.
Tengo miedo de la vida
y vivir vivo despierto,
esperando los latidos
de ese pecho soñoliento.
El que busca en la ventana
con los ojos muy abiertos,
a ese cielo tan celeste
con su azul que tanto anhelo.
Rafael Sánchez Ortega ©
13/07/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario