
Sigue la vida a pesar de todo,
sigue la vida, que yo no quiero,
siguen los días, pasan las horas,
corren los meses llega el invierno.
Yo sigo andando por el camino,
yo sigo sólo con paso lento,
pasito a paso voy caminando,
sin rumbo fijo, lejos muy lejos.
Dicen las gentes que yo estoy loco,
que veo huellas donde hay silencio,
y que confundo risas y llantos
con esas voces que deja el viento.
Más yo sonrío muy quedamente,
pues mi locura es estar muy cuerdo,
escucho pronto el rumor del aire
donde recojo tantos recuerdos.
Rumor de risas, rumor de llantos,
que con la brisa devuelven ecos,
y una caricia llega a mi lado,
toca mi cara, roza mi cuerpo.
Son los rumores de mi locura
con esas olas del mar adentro,
con esos cantos de espuma blanca
y las promesas de amor sincero.
Sigue la vida a pesar de todo,
pasan los días y yo con ellos,
corren las nubes con mil figuras,
marcho a la nada buscando sueños.
Mis ojos lloran, estoy cansado,
nada percibo, tan sólo duermo,
nada ambiciono, ya nada pido,
sólo dormirme en el sueño eterno.
Pero me faltan esas agallas,
no tengo vida, tampoco cielo,
no tengo el brazo que me acaricie,
sólo me quedas, tú, mi silencio.
Y en el silencio yo me recojo
con esta vida que ya no anhelo,
con esta sangre que no es mi sangre,
con este pecho que está latiendo.
Con esta vida que no se para
con esos nervios a fuego lento,
con los suspiros, con los gemidos,
con este cuerpo que está muriendo.
Yo te rechazo, maldita vida,
quiero ser libre, no un prisionero,
aunque condene mi alma ahora,
quiero la muerte y es mi deseo.
Sigue la vida a pesar de todo,
mientras mi llanto sale en los versos,
y esta cuartilla, ya emborronada,
no es un poema, es lo que siento.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/09
sigue la vida, que yo no quiero,
siguen los días, pasan las horas,
corren los meses llega el invierno.
Yo sigo andando por el camino,
yo sigo sólo con paso lento,
pasito a paso voy caminando,
sin rumbo fijo, lejos muy lejos.
Dicen las gentes que yo estoy loco,
que veo huellas donde hay silencio,
y que confundo risas y llantos
con esas voces que deja el viento.
Más yo sonrío muy quedamente,
pues mi locura es estar muy cuerdo,
escucho pronto el rumor del aire
donde recojo tantos recuerdos.
Rumor de risas, rumor de llantos,
que con la brisa devuelven ecos,
y una caricia llega a mi lado,
toca mi cara, roza mi cuerpo.
Son los rumores de mi locura
con esas olas del mar adentro,
con esos cantos de espuma blanca
y las promesas de amor sincero.
Sigue la vida a pesar de todo,
pasan los días y yo con ellos,
corren las nubes con mil figuras,
marcho a la nada buscando sueños.
Mis ojos lloran, estoy cansado,
nada percibo, tan sólo duermo,
nada ambiciono, ya nada pido,
sólo dormirme en el sueño eterno.
Pero me faltan esas agallas,
no tengo vida, tampoco cielo,
no tengo el brazo que me acaricie,
sólo me quedas, tú, mi silencio.
Y en el silencio yo me recojo
con esta vida que ya no anhelo,
con esta sangre que no es mi sangre,
con este pecho que está latiendo.
Con esta vida que no se para
con esos nervios a fuego lento,
con los suspiros, con los gemidos,
con este cuerpo que está muriendo.
Yo te rechazo, maldita vida,
quiero ser libre, no un prisionero,
aunque condene mi alma ahora,
quiero la muerte y es mi deseo.
Sigue la vida a pesar de todo,
mientras mi llanto sale en los versos,
y esta cuartilla, ya emborronada,
no es un poema, es lo que siento.
Rafael Sánchez Ortega ©
01/06/09

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