Si yo cortara una rosa
del jardín de tus rosales,
me quedaría prendido
de sus pétalos tan suaves.
Y marcharía contigo
a los campos e invernales,
a las colinas y puertos
que dan la vista a los valles.
Y con la rosa en mis dedos,
yo tomaría tu talle,
y miraría tus ojos
de ese marrón azabache.
Luego, sin prisa ni pausa,
me quedaría a esperarte,
a recoger muchas flores
para dejar por las calles.
Para dejar con tu nombre
en ese tierno mensaje,
donde gritemos al mundo
lo que en los versos nos sale.
Si yo cortara una rosa
del jardín de tus rosales,
la dejaría a tu pelo
con un susurro y mensaje
Con un susurro que lleve
eso que siento y me nace,
y ese mensaje cautivo
diciendo tu nombre suave.
En esas fuentes bravías,
en esos lagos que yacen,
en tantas aguas que duermen
y hasta en las olas y mares.
Y esas hojitas divinas
con sus colores de sangre,
serán la alfombra preciosa
donde tus pasos descansen.
Donde los míos caminen
entre dorados trigales,
mientras suspiro y suspiras
cuando termina la tarde.
Si yo tomara una rosa,
de tu jardín, y rosales,
la prendería en tu pecho
para besarla y amarte.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/09
del jardín de tus rosales,
me quedaría prendido
de sus pétalos tan suaves.
Y marcharía contigo
a los campos e invernales,
a las colinas y puertos
que dan la vista a los valles.
Y con la rosa en mis dedos,
yo tomaría tu talle,
y miraría tus ojos
de ese marrón azabache.
Luego, sin prisa ni pausa,
me quedaría a esperarte,
a recoger muchas flores
para dejar por las calles.
Para dejar con tu nombre
en ese tierno mensaje,
donde gritemos al mundo
lo que en los versos nos sale.
Si yo cortara una rosa
del jardín de tus rosales,
la dejaría a tu pelo
con un susurro y mensaje
Con un susurro que lleve
eso que siento y me nace,
y ese mensaje cautivo
diciendo tu nombre suave.
En esas fuentes bravías,
en esos lagos que yacen,
en tantas aguas que duermen
y hasta en las olas y mares.
Y esas hojitas divinas
con sus colores de sangre,
serán la alfombra preciosa
donde tus pasos descansen.
Donde los míos caminen
entre dorados trigales,
mientras suspiro y suspiras
cuando termina la tarde.
Si yo tomara una rosa,
de tu jardín, y rosales,
la prendería en tu pecho
para besarla y amarte.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario