
Con el alba despiertan los sentidos
y se duerman en ella los recuerdos,
con las voces surgidas en la noche,
¡tantas letras perdidas en el tiempo!
Pero aquellas que tanto deseaba,
las que tú me decías en silencio,
esas quiero que sigan a mi lado
a buscar el cariño de los cielos.
Yo retengo las voces de tus labios
y en las mismas los roces de tus besos,
esas dulces palabras que salían,
de tus ojos brillantes, cual luceros.
No quisiera que el tiempo detuviera
ni parara el reloj esos momentos,
cuando juntos miramos las vidrieras
y aquel sol que dejaba su reflejo.
Pero quiero que duerman con el alba
tantas sombras productos de los miedos,
tantos pasos de forma vacilante
tantos lloros mezclados con los rezos.
Es bonito tener una esperanza,
y el cultivo también de muchos sueños,
y tener una estrella que palpite
y extremezca su brillo nuestro pecho.
Es bonito soñar con que te quieran,
y soñar, a la vez, con lo que quiero,
escuchar los susurros de ese alma
que te manda sus voces con el viento.
Pero quiero que callen con el alba
y que duerman en ella sentimientos,
marchitados y ajados de la vida
que formaron racimos y desvelos.
Lo que quiero es vivir y amar contigo,
y decirte a los ojos lo que siento,
mientras tomo tus manos en las mías
y acaricia la brisa tu cabello.
Tu cabello que aspiro lentamente
y me embriaga de amor y de deseo,
mientras abres tus ojos y me miras,
mientras miro tus ojos y despierto.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/09
y se duerman en ella los recuerdos,
con las voces surgidas en la noche,
¡tantas letras perdidas en el tiempo!
Pero aquellas que tanto deseaba,
las que tú me decías en silencio,
esas quiero que sigan a mi lado
a buscar el cariño de los cielos.
Yo retengo las voces de tus labios
y en las mismas los roces de tus besos,
esas dulces palabras que salían,
de tus ojos brillantes, cual luceros.
No quisiera que el tiempo detuviera
ni parara el reloj esos momentos,
cuando juntos miramos las vidrieras
y aquel sol que dejaba su reflejo.
Pero quiero que duerman con el alba
tantas sombras productos de los miedos,
tantos pasos de forma vacilante
tantos lloros mezclados con los rezos.
Es bonito tener una esperanza,
y el cultivo también de muchos sueños,
y tener una estrella que palpite
y extremezca su brillo nuestro pecho.
Es bonito soñar con que te quieran,
y soñar, a la vez, con lo que quiero,
escuchar los susurros de ese alma
que te manda sus voces con el viento.
Pero quiero que callen con el alba
y que duerman en ella sentimientos,
marchitados y ajados de la vida
que formaron racimos y desvelos.
Lo que quiero es vivir y amar contigo,
y decirte a los ojos lo que siento,
mientras tomo tus manos en las mías
y acaricia la brisa tu cabello.
Tu cabello que aspiro lentamente
y me embriaga de amor y de deseo,
mientras abres tus ojos y me miras,
mientras miro tus ojos y despierto.
Rafael Sánchez Ortega ©
06/04/09

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