
Combaten y pelean en mi espalda
figuras rescatadas del olvido,
son planos de novelas y de guerras
que excitan el placer y los sentidos.
Hay mucho de violencia consentida
mezclada con disparos y con gritos,
y sangre derramada por la acera
que surge en la pantalla hacia los ríos.
Hoy quiero que se hundan los infiernos
que salgan los demonios con cuchillos,
que rompan los sufridos corazones
y extraigan corazones muy sufridos.
No quiero que prosiga esta locura
y cesen de una vez estos suspiros,
yo quiero que me entierren con mi alma
en medio de ese mundo tan maldito.
Hay llamas que consumen las hogueras
y surgen de las velas de los cirios,
con otras que se prenden en los pechos,
quemando sentimientos que han nacido.
Me voy a los infiernos que conozco,
en busca de esa paz que tanto ansío
y marchos tras los pasos presurosos
de ángeles traidores y malignos.
Yo sé que por la vida van los hombres
cansados de lejanos paraísos,
y buscan en la tierra su descanso
el lecho con su manta y con su abrigo.
Pero eso es utopía de colores
que surgen en el alma de los niños,
los hombres ya no sueñan, se consumen,
ardiendo en ese infierno que ha surgido.
Viviendo sus pasiones cada día,
sintiendo los disparos y los tiros
que cruzan los espacios siderales
y alteran a los seres los sentidos.
Yo quiero despegar cual mariposa,
muriendo en el infierno que ha venido,
volar desde la rosa hasta lo alto
bajando hasta las llamas del abismo.
Ya sé que en esta noche las palabras
se funden y se enhebran sin un hilo,
se prenden del cuaderno solamente
saliendo de este pecho dolorido.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/04/09
figuras rescatadas del olvido,
son planos de novelas y de guerras
que excitan el placer y los sentidos.
Hay mucho de violencia consentida
mezclada con disparos y con gritos,
y sangre derramada por la acera
que surge en la pantalla hacia los ríos.
Hoy quiero que se hundan los infiernos
que salgan los demonios con cuchillos,
que rompan los sufridos corazones
y extraigan corazones muy sufridos.
No quiero que prosiga esta locura
y cesen de una vez estos suspiros,
yo quiero que me entierren con mi alma
en medio de ese mundo tan maldito.
Hay llamas que consumen las hogueras
y surgen de las velas de los cirios,
con otras que se prenden en los pechos,
quemando sentimientos que han nacido.
Me voy a los infiernos que conozco,
en busca de esa paz que tanto ansío
y marchos tras los pasos presurosos
de ángeles traidores y malignos.
Yo sé que por la vida van los hombres
cansados de lejanos paraísos,
y buscan en la tierra su descanso
el lecho con su manta y con su abrigo.
Pero eso es utopía de colores
que surgen en el alma de los niños,
los hombres ya no sueñan, se consumen,
ardiendo en ese infierno que ha surgido.
Viviendo sus pasiones cada día,
sintiendo los disparos y los tiros
que cruzan los espacios siderales
y alteran a los seres los sentidos.
Yo quiero despegar cual mariposa,
muriendo en el infierno que ha venido,
volar desde la rosa hasta lo alto
bajando hasta las llamas del abismo.
Ya sé que en esta noche las palabras
se funden y se enhebran sin un hilo,
se prenden del cuaderno solamente
saliendo de este pecho dolorido.
Rafael Sánchez Ortega ©
04/04/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario