miércoles, 4 de marzo de 2009

PINTARÍA


Pintaría tu cara con mis dedos
y también ese cuerpo y tu hermosura,
rescatando del blanco de ese lienzo,
esas pausas sacadas tan difusas.

Pintaría tu pelo de colores
revolviendo sus hebras con premura
buscaría entre ellos las estrellas
y támbién el reflejo de la luna.

Pintaría tus ojos como espejos
para ver en los mismos mi figura
y después besaría tus pupilas,
despejando tus miedos y tus dudas.

Pintaría tu cuello dulcemente
inundando esa zona de blancura,
esa zona naciente de tu cuerpo
que separa el desierto de las dunas.

Pintaría tus senos con tu nombre
para en ellos plasmar tanta ternura,
la que deja tu piel con sus latidos,
la que llevan mis dedos en su punta.

Pintaría tu vientre muy despacio
caminando mis dedos con dulzura,
por la senda preciosa que te cubre,
por los ríos sin cauce y sin lagunas.

Pintaría tu sexo con mis labios
para el mismo cubrirlo con mi bruma,
y apagar ese fuego tan latente
esa llama que enciende mi locura.

Pintaría por fin, todo tu cuerpo,
esos muslos tan bellos que se ocultan,
y que guardan celosos el tesoro
el manjar tan preciado con su fruta.

Pintaría, mi amor, esto que siento,
lo que grita mi sangre que ya es tuya,
para dar más sentido a tu presencia
y cubrir a tu cuerpo con mi espuma.

Pintaría tu cuerpo con mis letras
y también con las fresas bien maduras,
esas fresas tomadas de tus labios
las que calman mi hambre sin preguntas.

Rafael Sánchez Ortega ©
04/03/09

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