
Es bonito el amarte sin reservas
y sentir ese amor en mis sentidos,
ese fuego fugaz, de lava ardiente,
con que enciendes mi sangre y mis latidos.
Sin embargo, mi amor es más que eso,
no quisiera ser luz y sólo un brillo,
un reflejo del sol en la mañana
yi en tu tarde, un ocaso de amarillo.
Yo quisiera ser parte de tu vida
y gozar de ese tiempo tan bonito,
ese suave latir, esa promesa,
que convierta ese tiempo en infinito.
Yo sé bien que la vida es un trabajo,
donde andamos, cansados, mil caminos,
y buscamos la fuente y la posada,
encontrando rosales con espinos.
No me importa si todo es por amarte,
y mis brazos te sirven como abrigo,
sólo quiero que sientas lo que siento
y que un día me veas como amigo.
Como amigo, persona y como amante,
el que dijo tu nombre con un grito,
el que siente en su pecho las campanas
aquel halo de amor, que estaba escrito.
Es por eso que amarte es delicioso,
y que gozo y disfruto como un niño,
cuando veo tu rostro y tu sonrisa,
cuando beso tus labios con cariño.
Y por eso te espero cada noche,
y por eso, mi amor, estoy cautivo,
de ese bello brillante de tu pecho,
que me hace sentirle mientras vivo.
Y así voy caminando mientras sueño,
recordando, entre besos, que te admiro
con el vals de las olas que me llevan
a tu lado, mi amor, entre suspiros.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/09
y sentir ese amor en mis sentidos,
ese fuego fugaz, de lava ardiente,
con que enciendes mi sangre y mis latidos.
Sin embargo, mi amor es más que eso,
no quisiera ser luz y sólo un brillo,
un reflejo del sol en la mañana
yi en tu tarde, un ocaso de amarillo.
Yo quisiera ser parte de tu vida
y gozar de ese tiempo tan bonito,
ese suave latir, esa promesa,
que convierta ese tiempo en infinito.
Yo sé bien que la vida es un trabajo,
donde andamos, cansados, mil caminos,
y buscamos la fuente y la posada,
encontrando rosales con espinos.
No me importa si todo es por amarte,
y mis brazos te sirven como abrigo,
sólo quiero que sientas lo que siento
y que un día me veas como amigo.
Como amigo, persona y como amante,
el que dijo tu nombre con un grito,
el que siente en su pecho las campanas
aquel halo de amor, que estaba escrito.
Es por eso que amarte es delicioso,
y que gozo y disfruto como un niño,
cuando veo tu rostro y tu sonrisa,
cuando beso tus labios con cariño.
Y por eso te espero cada noche,
y por eso, mi amor, estoy cautivo,
de ese bello brillante de tu pecho,
que me hace sentirle mientras vivo.
Y así voy caminando mientras sueño,
recordando, entre besos, que te admiro
con el vals de las olas que me llevan
a tu lado, mi amor, entre suspiros.
Rafael Sánchez Ortega ©
05/03/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario