Dejamos que corrieran los minutos,
y el tiempo se pasó muy lentamente,
vivimos con pasión aquellos días
calmando nuestra sed de aquella fuente.
Juntamos tanto amor, tanto cariño,
que un sueño nos cubrió muy dulcemente,
creyendo que el mañana y el ayer
saldrían de nosotros finalmente.
Y nos equivocamos, sin saberlo,
partiste de mi lado tristemente,
con un beso de seda de mis labios
a los tuyos, temblando, tan ardientes.
Lloras por lo que pasó y también lloro,
y lloramos los dos estando ausentes,
lloramos por lo que fue y no supimos
parar ni detener y hacer presente.
Nos quedan los recuerdos de esos días,
nos queda la nostalgia, fatalmente,
y estamos separados por un mundo,
a pesar de sonreirnos tiernamente.
Rafael Sánchez Ortega ©
27/03/09
y el tiempo se pasó muy lentamente,
vivimos con pasión aquellos días
calmando nuestra sed de aquella fuente.
Juntamos tanto amor, tanto cariño,
que un sueño nos cubrió muy dulcemente,
creyendo que el mañana y el ayer
saldrían de nosotros finalmente.
Y nos equivocamos, sin saberlo,
partiste de mi lado tristemente,
con un beso de seda de mis labios
a los tuyos, temblando, tan ardientes.
Lloras por lo que pasó y también lloro,
y lloramos los dos estando ausentes,
lloramos por lo que fue y no supimos
parar ni detener y hacer presente.
Nos quedan los recuerdos de esos días,
nos queda la nostalgia, fatalmente,
y estamos separados por un mundo,
a pesar de sonreirnos tiernamente.
Rafael Sánchez Ortega ©
27/03/09

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