sábado, 28 de marzo de 2009

SE ESCUCHAN MUCHAS VOCES EN LA CALLE...


Se escuchan muchas voces en la calle
en busca de jarana y alegría,
son voces de muchachos en la noche
que buscan el placer de la cantina.

De pronto sopla un viento huracanado
y bailan parpadeando las bombillas,
hay voces que se apagan bruscamente
ahogando carcajadas y sonrisas.

Rasguean por el aire las guitarras
las manos ya separan a las sillas,
se suman a la fiesta con el viento
sacando con sus dedos las caricias.

Y suenan las sirenas de los barcos
que dejan su saludo a la capilla,
por mano de los rudos marineros
que vuelven a ese puerto que es su cita.

Las voces que en principio se escuchaban
buscaron otros vasos y bebidas
tratando de apurar esos momentos,
de noche, de pasión y fantasía.

Ya vuelven los silencios de la noche
y piensas en tu vida que camina,
que marcha entre tormentas y bonanzas
al baile de esas olas tan bonitas.

Hay olas que se engarzan a tus senos
que buscar por la cara tus mejillas,
que besan esos labios temblorosos
y funden ese agua en tus pupilas.

Tú bailas ya sin voces ni muchachos,
y bailas para mi, querida mía,
al son de la guitarra que no cesa
con esas castañuelas que te animan.

Yo quiero que ese baile no termine
y sientas esa ola estremecida
que vibre con tus pasos y latidos
mojándote la espuma que salpica.

Se escuchan otras voces en la calle,
son voces de alamedas y tranvías,
las voces que despiertan nuevamente,
me dicen que la vida no termina.

La vida está en tus manos y tus dedos,
en ese vendabal y algarabía,
el mismo que enloquece mis sentidos
amándote mi amor, más que a mi vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/03/09

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