
Cuando un hombre se enamora
hasta pierde los sentidos,
él no sabe lo que hace
ni si llueve ó hace frío.
Habla presto por los codos
y sonríen sus sentidos,
y hasta canta por las calles
con su voz y desafino.
No le importa que murmuren
ni que hablen los amigos,
y que prendan la etiqueta,
"este hombre está loquito".
Su locura es pasajera
no precisa de vestido,
ni camisa que le pongan,
ni lo lleven al asilo.
Cuando un hombre se enamora,
se comporta como un niño,
en emborracha de pasiones,
y se olvida del buen vino.
Toma mucho de unos labios,
unos besos que son lindos,
que le embriagan y seducen,
y lo dejan dormidito.
Dormidito mientras sueña,
con el baile del domingo,
aquel baile entre las olas,
aquel vals enardecido.
Y las olas caprichosas
le devuelven mil suspiros,
y le cantan esas nanas,
las sirenas con alivio.
Cuando un hombre se enamora,
dá en la vida ese pasito,
esa marcha hacia su amada,
donde tiene su destino.
Y sonríe en su locura
pues su amor es infinito,
y sus labios balbucean
mil palabras sin permiso.
Cuando un hombre se enamora,
dá en la vida ese pasito,
esa marcha hacia su amada,
donde tiene su destino.
Y sonríe en su locura
pues su amor es infinito,
y sus labios balbucean
mil palabras con sentido.
Está loco nuestro hombre,
y su amor es enfermizo,
él contagia su locura
a su amante con sigilo.
A la niña de sus sueños,
al amor de sus sentidos,
a la dueña de su vida,
que le cubre con sus mimos.
Cuando un hombre se enamora
se aceleran sus latidos,
y se entrega sin reservas
con amor y con cariño.
Y te entrega este romance
este hombre en este escrito,
y te abraza con sus versos
mientras mira tus ojitos.
Tus ojitos seductores,
con su luz y con su brillo,
esas perlas que relucen
en la noche como cirios.
¡Ay mi niña, no me dejes,
tenme siempre abrazadito,
yo te quiero y tú me quieres,
nos queremos como niños!
Rafael Sánchez Ortega ©
26/02/09
hasta pierde los sentidos,
él no sabe lo que hace
ni si llueve ó hace frío.
Habla presto por los codos
y sonríen sus sentidos,
y hasta canta por las calles
con su voz y desafino.
No le importa que murmuren
ni que hablen los amigos,
y que prendan la etiqueta,
"este hombre está loquito".
Su locura es pasajera
no precisa de vestido,
ni camisa que le pongan,
ni lo lleven al asilo.
Cuando un hombre se enamora,
se comporta como un niño,
en emborracha de pasiones,
y se olvida del buen vino.
Toma mucho de unos labios,
unos besos que son lindos,
que le embriagan y seducen,
y lo dejan dormidito.
Dormidito mientras sueña,
con el baile del domingo,
aquel baile entre las olas,
aquel vals enardecido.
Y las olas caprichosas
le devuelven mil suspiros,
y le cantan esas nanas,
las sirenas con alivio.
Cuando un hombre se enamora,
dá en la vida ese pasito,
esa marcha hacia su amada,
donde tiene su destino.
Y sonríe en su locura
pues su amor es infinito,
y sus labios balbucean
mil palabras sin permiso.
Cuando un hombre se enamora,
dá en la vida ese pasito,
esa marcha hacia su amada,
donde tiene su destino.
Y sonríe en su locura
pues su amor es infinito,
y sus labios balbucean
mil palabras con sentido.
Está loco nuestro hombre,
y su amor es enfermizo,
él contagia su locura
a su amante con sigilo.
A la niña de sus sueños,
al amor de sus sentidos,
a la dueña de su vida,
que le cubre con sus mimos.
Cuando un hombre se enamora
se aceleran sus latidos,
y se entrega sin reservas
con amor y con cariño.
Y te entrega este romance
este hombre en este escrito,
y te abraza con sus versos
mientras mira tus ojitos.
Tus ojitos seductores,
con su luz y con su brillo,
esas perlas que relucen
en la noche como cirios.
¡Ay mi niña, no me dejes,
tenme siempre abrazadito,
yo te quiero y tú me quieres,
nos queremos como niños!
Rafael Sánchez Ortega ©
26/02/09

2 comentarios:
Son espontáneos los hombres cuando se enamoran de corazón, entregados y muy sinceros, los has retratado muy bien Rafael.
Un beso
Me alegro de que te gusten estos versos y te llegue su mensaje Amy.
Un beso y feliz día.
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