viernes, 27 de febrero de 2009

ERAS JINETE FIEL EN TU CABALLO


Eras jinete fiel en tu caballo,
amazona sin par de la hermosura,
buscabas sin cesar al urogallo,
el último ejemplar de la espesura.

Te pasó aquellas riendas tu vasallo,
cabalgando princesa, en la llanura,
marchabas hacia el bosque, donde el tallo,
crecía entre la sombra con frescura.

Buscabas insistente aquella sombra,
el ave de la historia y del olvido,
errante por el bosque y por su alfombra.

Pero tú, soñadora empedernida,
querías aquel ave y su latido
huyendo de las gentes y la vida.

Rafael Sánchez Ortega ©
26/02/09

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