domingo, 6 de diciembre de 2009

NO QUIERO

No quiero las caricias de tus manos,
tampoco las migajas de tus besos,
me duele el corazón, lo reconozco,
por culpa del puñal que lleven dentro.

Espero que la herida que ahora sangra
se sane y cicatrice con el tiempo,
los hombres somos solo marionetas
en manos del destino y de los cielos.

La vida es una eterna interrogante
que encierra cada día mil misterios,
por eso nos hacemos las preguntas
que nadie nos contesta más que el eco.

Disculpa que no acepte tus caricias
prefiero condenarme en el infierno,
allí, sabré por fin, a qué enfrentarme,
a un largo cautiverio entre los fuegos.

Espero que no crezcan margaritas
ni existan poesías con sus versos,
que dejen en mi alma las canciones
de viejos sentimientos que están muertos.

¡Ay viejo Trovador, no te sulfures!,
tú vives en la vida por tus sueños,
recuerda que tus sueños son la "vida",
la misma que te grita desde dentro.

La misma que te dice que suspires,
que busques la verdad, aunque esté lejos,
quizás te estrellarás contra ese mundo,
en busca de caducos sentimientos.

Pero antes que abandones, reflexiona,
si amaste de verdad, has de saberlo,
revisa los rincones de tu alma
y saca de la misma tus recuerdos.

Quizás no sean más que fantasía,
y el polvo acumulado sea viejo,
más debes de mirar bajo la alfombra
y dejes que a la misma llegue el viento.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/12/09

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