La esperanza buscamos sin descanso
y se aleja sin prisa en ese viaje,
ella marcha coqueta y orgullosa
y nosotros sedientos y con hambre.
Este viaje es la vida que vivimos,
es el día y el alba que renace,
son los sueños y esfuerzos que tenemos
de lograr esa paz que nos avale.
La esperanza se busca en el silencio,
y tambièn en personas y en las calles,
allí juegan los niños en su mundo,
a sus juegos de hombres inmortales.
Pero ella se muestra escurridiza
repartiendo caricias a raudales,
sin saber que acrecienta con su gesto
el susurro que envías hacia el aire.
Y allí gritas y dices que te espere,
que no corra por montes y por valles,
que se quede tranquila en ese sitio
donde el bosque y el lago son iguales.
Porque el cuadro precioso que contemplas
es la vida de seres y lugares,
es la eterna y preciosa sinfonía
que los dioses crearon con los mares.
Y esa vida está llena de esperanza,
aunque tú, ser humano no lo sabes,
aunque sufra tu alma por la herida
y se empape la tierra con tu sangre.
Necesitas tener esa esperanza
y tomar ese trigo que renace,
y beber de la copa de ese vino
y en su néctar divino emborracharte.
La esperanza la buscan las personas,
aunque ella se escurra y se nos marche,
es un viaje de llanto y de tristezas
rehuyendo susurros y saudades.
Sin embargo buscamos la esperanza,
el latido ferviente que declame,
el que deje la eterna melodía
y el que traiga los besos a raudales.
...No perdamos entonces la esperanza,
y sigamos sus pasos y detalles,
la esperanza está cerca, a nuestro lado,
esperando los labios que la llamen.
Rafael Sánchez Ortega ©
16/12/09
y se aleja sin prisa en ese viaje,
ella marcha coqueta y orgullosa
y nosotros sedientos y con hambre.
Este viaje es la vida que vivimos,
es el día y el alba que renace,
son los sueños y esfuerzos que tenemos
de lograr esa paz que nos avale.
La esperanza se busca en el silencio,
y tambièn en personas y en las calles,
allí juegan los niños en su mundo,
a sus juegos de hombres inmortales.
Pero ella se muestra escurridiza
repartiendo caricias a raudales,
sin saber que acrecienta con su gesto
el susurro que envías hacia el aire.
Y allí gritas y dices que te espere,
que no corra por montes y por valles,
que se quede tranquila en ese sitio
donde el bosque y el lago son iguales.
Porque el cuadro precioso que contemplas
es la vida de seres y lugares,
es la eterna y preciosa sinfonía
que los dioses crearon con los mares.
Y esa vida está llena de esperanza,
aunque tú, ser humano no lo sabes,
aunque sufra tu alma por la herida
y se empape la tierra con tu sangre.
Necesitas tener esa esperanza
y tomar ese trigo que renace,
y beber de la copa de ese vino
y en su néctar divino emborracharte.
La esperanza la buscan las personas,
aunque ella se escurra y se nos marche,
es un viaje de llanto y de tristezas
rehuyendo susurros y saudades.
Sin embargo buscamos la esperanza,
el latido ferviente que declame,
el que deje la eterna melodía
y el que traiga los besos a raudales.
...No perdamos entonces la esperanza,
y sigamos sus pasos y detalles,
la esperanza está cerca, a nuestro lado,
esperando los labios que la llamen.
Rafael Sánchez Ortega ©
16/12/09

1 comentario:
Cierto eso que dices.Me alegra verlo escruto así. Amigo, Buen día.
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