miércoles, 9 de diciembre de 2009

DEJAMOS MARCHAR AL TIEMPO

Dejamos marchar al tiempo
y vuela con él la vida,
el tiempo no se detiene
y marcha con él la brisa.

Marcha y se pasa volando,
cruza lejanas campiñas,
va con los sueños a cuestas
hasta otras tierras y Villas.

El tiempo no se detiene
es una rueda que gira,
gira que gira, rodando,
mientras se pasa la vida.

Y aquí se quedan los hombres
los de figuras sencillas,
con su trabajo y sus penas
curando males y heridas.

Quisiera parar el tiempo
y detener su manilla,
esos segundos preciosos
con tantas horas y días.

Entonces quizás pudiera
buscar la rosa amarilla,
o el lirio azul de mis sueños,
en esa estampa marchita.

Quizás si el tiempo parara
su voz a mi llegaría,
para dejarme tus besos
con un montón de caricias.

Tus besos, sí que sembraste,
y con paciencia infinita,
los enviastes al tiempo
para besar mi mejilla.

Quisiera ser como el viento,
que sopla, pasa y se agita,
con su gemido ululante
y su invisible sonrisa.

Quizás entonces marchara
tras esa luz tan divina,
que llega, corre y fogosa
nunca detiene su prisa.

Puede que así lo alcanzara,
y comprendiera que arriba
también existen los hombres
y un corazón que palpita.

Un corazón tan enorme
lleno de amor y de vida,
que nos invita a seguirle
para dormir en su orilla.

Rafael Sánchez Ortega ©
09/12/09

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