martes, 17 de noviembre de 2009

VIEJO ARCHIVO

Viejo archivo que surges de la nada
enterrando en tus plantas tanta historia,
yo te miro en la tarde entristecido
mientras siento las letras que atesoras.

Yo adivino a pacientes escribanos
dibujando sus letras en tus hojas,
y legando con ellas sus secretos,
protocolos robados a las horas.

Fueron tiempos vividos del pasado,
documentos nacidos en la boca
que dictaban allí su pensamiento,
escrituras de ventas y de compras.

Hay también pergaminos muy antiguos,
que transmiten la voz de las casonas,
con los cantos y versos seculares
emitido en plazas y en alcobas.

Hay también otras páginas oscuras,
pero están muy cubiertas con las sombras,
y encerradas en lomos de misterio
esperando una mano venturosa.

Yo te veo con ojos transparentes
y me asomo hasta el borde de la loma,
intentando atisbar en tanto infierno
esas hojas ocultas tan devotas.

Allí puede que estén muchas respuestas
y también las palabras seductoras,
que dejaron juristas y poetas
respetando los tiempos y las formas.

Yo respeto el tesoro que tu guardas,
viejo archivo que duermes sin zozobra,
en tus hojas descansan muchos sueños,
voluntad y deseos de personas.

Es por eso que escribo en estos versos
para ver tras las páginas hermosas,
esos signos dejados por las manos
con sus trazos y letras tan redondas.

Para ver más allá de las estrellas
y sentir esa caja de Pandora,
en los sueños e historia que han vivido
y gozar con sus letras ampulosas.

Más yo sé un poquito lo que ocultas,
y también el cariño que tú portas,
viejo archivo que ahora te trasladan,
al desván a dormir con las gaviotas.

"...Viejo archivo que surges de la nada
y que vas desterrado con tus joyas,
yo te miro en la tarde suspirando,
y te dejo mis versos y una rosa..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/11/09

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