Día gris con la lluvia en los tejados,
hay tristeza y nostalgia en el ambiente,
sin embargo las gotas de la lluvia
van buscando los labios que las besen.
Quizás buscan el bosque y su espesura,
esas ramas que un día fueron verdes,
esas hojas doradas del otoño
que se marchan volando y desvanecen.
Una calma se siente en la mañana,
mientras tomas la taza con la leche
y despiertan tus manos y sentidos
a la brisa que llega del nordeste.
Sin embargo la lluvia no se inmuta,
ella deja sus gotas en el césped,
esas lágrimas puras de los cielos
que lloraron los dioses muchas veces.
Yo contemplo este cuadro tan precioso
a pesar de ese gris que me enternece,
y suspiro tu nombre entre la lluvia
esperando que el mismo te lo lleve.
Es la lluvia quizás la conductora,
la que porta ese nombre hasta tu frente,
la que lleva el latido de mi pecho
hasta el tuyo que espera que le llegue.
Un día gris amanece en este otoño,
un día más en que buscas los claveles,
aunque sea por medio de unas letras
que transmitan amor, a quien tú quieres.
Fantasía de gris en el otoño
con la lluvia besando los cipreses,
mientras tú, soñador enamorado,
en tus versos escribes lo que sientes.
Y ese amor que desgrana la tristeza,
el que falta, quizás en tus quehaceres,
es aquel que se encuentra con tu amada
esperando ese baile que le debes.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/11/09
hay tristeza y nostalgia en el ambiente,
sin embargo las gotas de la lluvia
van buscando los labios que las besen.
Quizás buscan el bosque y su espesura,
esas ramas que un día fueron verdes,
esas hojas doradas del otoño
que se marchan volando y desvanecen.
Una calma se siente en la mañana,
mientras tomas la taza con la leche
y despiertan tus manos y sentidos
a la brisa que llega del nordeste.
Sin embargo la lluvia no se inmuta,
ella deja sus gotas en el césped,
esas lágrimas puras de los cielos
que lloraron los dioses muchas veces.
Yo contemplo este cuadro tan precioso
a pesar de ese gris que me enternece,
y suspiro tu nombre entre la lluvia
esperando que el mismo te lo lleve.
Es la lluvia quizás la conductora,
la que porta ese nombre hasta tu frente,
la que lleva el latido de mi pecho
hasta el tuyo que espera que le llegue.
Un día gris amanece en este otoño,
un día más en que buscas los claveles,
aunque sea por medio de unas letras
que transmitan amor, a quien tú quieres.
Fantasía de gris en el otoño
con la lluvia besando los cipreses,
mientras tú, soñador enamorado,
en tus versos escribes lo que sientes.
Y ese amor que desgrana la tristeza,
el que falta, quizás en tus quehaceres,
es aquel que se encuentra con tu amada
esperando ese baile que le debes.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/11/09

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