miércoles, 28 de octubre de 2009

UNA HOJA DE OTOÑO

Una hoja de otoño me ha rozado
con un soplo de brisa del nordeste,
atrás queda la tarde soleada
y las aves llegando a los cipreses.

Hay un sol que se oculta con la noche
tras montañas cubiertas por la nieve,
y también más allá de nuestros sueños
con las rosas, los lirios y claveles.

Es un beso salido de tus labios,
un suspiro llegado tenuemente,
una dulce y paciente melodía
entonada en la tarde que se duerme.

Y allí estabas princesa de los cielos,
la gaviota de playas y bajeles,
la que puso en la mente del poeta
ese punto de luz tan sorprendente.

Has volado por tierras y por mares,
has andado en el puerto y sus cordeles
y te has ido llevando aquel mensaje
con el beso enviado hacia una frente.

Una frente, unos labios y un suspiro,
un latido que surge desde el césped
y que lleva en su vuelo la gaviota
a calmar de tu cuerpo tanta fiebre.

Hay amor en los versos recogidos,
hay cariño que surge sin dobleces,
hay pasión en el alma que suspira
y estás tú, esperando a que te llegue.

...Una hoja de otoño me ha rozado
y su beso ha sonado diferente,
una suave caricia contenida
de ese mar tan esquivo y tan hereje.

Más el beso ha llegado a mis mejillas,
la gaviota en su pico lo sostiene,
es tu beso mi amor, el que ha llegado,
es el beso de amor que me enloquece.

Rafael Sánchez Ortega ©
28/10/09

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