jueves, 29 de octubre de 2009

SIGUE EL CIELO DE SANGRE Y COLORIDO

Sigue el cielo de sangre y colorido
brindándonos su alegre fantasía,
sigues tú en el fondo de mis sueños
como esencia perfecta de la vida.

Es la tarde de otoño que se marcha
apagando despacio la bombilla,
de ese sol que calienta levemente,
a los cuerpos y almas tan dormidas.

Es la nota en el cielo que nos deja
esa nube de tono tan rojiza,
son mis ojos que quedan contemplando,
son tus labios hermosos que suspiran.

Pero el cielo que ofrece este milagro,
es un cuadro de otoño que termina,
una tarde que marcha palpitando
y nos deja el regalo a nuestra vista.

Yo la miro perderse desde el puente,
su reflejo contemplo en la bahía,
los colores naranjas y amarillos
quedarán para siempre en mis pupilas.

Y ese cuadro tan lindo que contemplo
te lo mando y dedico en este día,
en la tarde que marcha perezosa
a dormir en la noche tan querida.

Y de pronto despierto y me estremezco,
estoy solo y mis pasos ya caminan,
mientras sueño contigo y tu figura
comenzando a nacer mi poesía.

Yo pronuncio tu nombre en esta tarde,
y le digo a las nubes que te digan
que esa sangre que he visto por los cielos
es mi sangre que marcha enfebrecida.

Es otoño, lo sé, y no primavera,
más conservo el amor que te tenía,
y yo quiero que llegue hasta tu lado,
el cariño y amor con mi sonrisa.

Un cariño de siempre renovado,
una tarde de otoño enrojecida,
un amor que te dejo en estos versos
con un beso en sus letras, vida mía.

Rafael Sánchez Ortega ©
29/10/09

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