miércoles, 28 de octubre de 2009

TE PUEDES IR

Te puedes ir, amiga para siempre,
te puedes ir y suelta ya mi mano,
te puedes ir buscando tu destino
no seré yo quien trate de evitarlo.

Recuerdo aquel ayer, en que llegaste,
viniste hasta mi encuentro con tu abrazo,
llegaste silenciosa y cabizbaja,
venías con tu gracia y con tu encanto.

Traías a tu alma entristecida
vestida simplemente con harapos,
tomaste de la mía nuevas prendas
en forma de presente y de regalos.

De pronto me miraste fijamente,
buscabas la caricia y mi regazo,
y entonces yo te di eso que ansiabas
y un beso allí dejé, entre tus labios.

Entonces comprendí cuanto te amaba,
lloraste y yo lloré, lloramos ambos,
lloraste corazón lágrimas negras,
lloraste sin cesar entre mis brazos.

Un ángel descendió, hasta la tierra,
un ángel de cristal con manto blanco,
venía junto a él la flor tan linda
y un rayo de ilusión del cielo alto.

Más todo se rompió en un buen día,
rompimos el cristal con aquel acto,
cayeron hasta el suelo los cristales
y el vino sin beber regó ese campo.

Es hora del adiós amiga mía
te puedes ya marchar, salir despacio,
ya puedes regresar a tu camino
sanando así mi amor, de tando daño.

"Te puedes ir, amiga para siempre,
no mires para atrás, será ya vano,
no mires al reloj que marcha aprisa,
la hora del adiós está sonando".

Rafael Sánchez Ortega ©
26/10/09

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