martes, 6 de octubre de 2009

SILBA EL VIENTO

Silba el viento con música maligna,
deja gritos, gemidos y protestas,
tiene vida en el aire sin sentido,
son murmullos saliendo de la tierra.

Me recuerda un saludo misterioso
este viento con restos de galerna,
me seduce su abrazo y sus caricias,
recorriendo mi cuerpo en las tinieblas.

Gira el viento en su baile con las nubes
esa danza febril y tan inquieta,
ese canto que siento tan profundo
con la voz deliciosa que me llega.

Pero el viento que viene en esta hora
es un viento cargado de leyendas,
es un eco cargado de recuerdos
con el dulce susurro de la entrega.

Hay sirocos soplando en el desierto,
hay nordestes que van con la marea,
hay alisios que son como cuchillos,
y sudestes calientes que nos queman.

Pero el viento del alma es otra cosa,
es un aire que silba y se rebela,
el que apaga la llama vacilante,
el que lleva el latido a nuestras venas.

Ese viento que silba yo lo busco,
deseando su abrazo y su presencia,
ese fiero gemido que me habla
esa risa del aire que penetra.

Silba el viento en tejados y jardines,
y también al besar la rosaleda,
silba el aire y nos deja su mensaje,
ese aria sin órgano ni orquesta.

Ese bello quejido de la brisa,
con la voz tan precisa y tan sincera,
esa larga sonrisa vacilante
que le habla y susurra a las estrellas.

Pero yo busco un viento diferente,
el que tome en mi pecho lo que lleva,
y lo lleve corriendo hasta tu lado
para darte mi amor, la brisa eterna.

Rafael Sánchez Ortega ©
06/10/09

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