Entre el mito y la leyenda
llega hasta el puerto la balsa,
un galeón transformado
que tiene un tanto de magia.
Es una nave viajera
con cuatro palos que alza,
tres que se elevan al cielo
y otro en el fondo del alma.
Un trimarán, así dicen,
es lo que forma esta barca,
un viejo sueño de niños
surcando rauda las aguas.
Vemos la nave que llega
tan dulcemente adornada,
mientras nos deja su beso
con esa quilla que encanta.
Un mascarón lleva a proa,
junto a ese nombre de "Zamna",
que fue tomado, así dicen,
de la región de los mayas.
Una región misteriosa
donde los dioses que cantan,
dejan mensajes y gestos
para la paz y la calma.
En este nuevo navío,
una figura se alza,
es una imagen señera
nacida en la Calle Alta.
El es un viejo marino,
el que nació en mi Cantabria,
el que hace buenos los sueños
entre las mares tan bravas.
Vital Alsar es su nombre
tiene las manos gastadas,
y lleva un porte tan suyo,
inconfundible, con aura.
Sí, Santander, no te niego,
la Magdalena le guarda,
los bergantines y naves
de sus primeras hazañas.
Así se escribe la historia
de estos marinos sin tacha,
que a Santander dieron nombre
en tantos puertos y playas.
Ahora Vital ha llegado,
su trimarán va de gala,
mas él se muestra sereno
con su visera y su barba.
Pasado viernes, es cierto,
se volverá hacia la barra,
para salir de este puerto
con sus banderas bien altas.
Ellas anuncian silencio,
quieren la paz que proclama,
surcan sin miedo los mares
con esa luz y esperanza.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/10/09
llega hasta el puerto la balsa,
un galeón transformado
que tiene un tanto de magia.
Es una nave viajera
con cuatro palos que alza,
tres que se elevan al cielo
y otro en el fondo del alma.
Un trimarán, así dicen,
es lo que forma esta barca,
un viejo sueño de niños
surcando rauda las aguas.
Vemos la nave que llega
tan dulcemente adornada,
mientras nos deja su beso
con esa quilla que encanta.
Un mascarón lleva a proa,
junto a ese nombre de "Zamna",
que fue tomado, así dicen,
de la región de los mayas.
Una región misteriosa
donde los dioses que cantan,
dejan mensajes y gestos
para la paz y la calma.
En este nuevo navío,
una figura se alza,
es una imagen señera
nacida en la Calle Alta.
El es un viejo marino,
el que nació en mi Cantabria,
el que hace buenos los sueños
entre las mares tan bravas.
Vital Alsar es su nombre
tiene las manos gastadas,
y lleva un porte tan suyo,
inconfundible, con aura.
Sí, Santander, no te niego,
la Magdalena le guarda,
los bergantines y naves
de sus primeras hazañas.
Así se escribe la historia
de estos marinos sin tacha,
que a Santander dieron nombre
en tantos puertos y playas.
Ahora Vital ha llegado,
su trimarán va de gala,
mas él se muestra sereno
con su visera y su barba.
Pasado viernes, es cierto,
se volverá hacia la barra,
para salir de este puerto
con sus banderas bien altas.
Ellas anuncian silencio,
quieren la paz que proclama,
surcan sin miedo los mares
con esa luz y esperanza.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/10/09

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