Ventanales se alzan en los ojos
que no ven ni siquiera los cristales,
una niebla muy densa se lo impide
la que cubre las ramas de los árboles.
Un silencio se extiende por la estancia,
es el mismo que llega de la calle,
las cortinas del alma están cerradas
y hay un pecho en reposo que no late.
Profecía de luces y de sombras
en un sueño de formas espectrales,
donde bailan y danzan en la fiesta
los recuerdos de gentes y ciudades.
Telarañas se ven en las paredes
en los viejos rincones y esquinales,
y la sombra alargada de la noche
deja un poso de risas y saudades.
Es el sueño profundo y el silencio
los que forman los cuentos otoñales,
donde surge la dulce fantasía
de rincones dormidos que renacen.
Una magia transforma en un momento
a los sueños por seres muy reales,
tras las sombras profundas de los ojos
con suspiros que salen vacilantes.
Grita el alma dormida en ese lecho,
murmurando palabras que le salen,
de las viejas buhardillas encerradas
y también del hollín de los desvanes.
Es la vida que surge sorprendida,
tras vivir pesadillas infernales,
y libramos las fuertes ataduras
de penumbras que impiden voluntades.
No se debe ocultar la cobardía
en los miedos con formas irreales,
vale más tener miedo en la batalla
y afrontar en la vida las verdades.
Yo sé bien que las sombras nos acechan
y que un sueño profundo nos invade,
sin embargo yo sé que mi destino
es vivir ese sueño y no evitarle.
Cada día las sombras nos persiguen
en la lucha feroz, con los titanes,
y nos llevan al mundo de los sueños
donde niños y hombres son iguales.
Rafael Sánchez Ortega ©
Soldeu 17/09/09
que no ven ni siquiera los cristales,
una niebla muy densa se lo impide
la que cubre las ramas de los árboles.
Un silencio se extiende por la estancia,
es el mismo que llega de la calle,
las cortinas del alma están cerradas
y hay un pecho en reposo que no late.
Profecía de luces y de sombras
en un sueño de formas espectrales,
donde bailan y danzan en la fiesta
los recuerdos de gentes y ciudades.
Telarañas se ven en las paredes
en los viejos rincones y esquinales,
y la sombra alargada de la noche
deja un poso de risas y saudades.
Es el sueño profundo y el silencio
los que forman los cuentos otoñales,
donde surge la dulce fantasía
de rincones dormidos que renacen.
Una magia transforma en un momento
a los sueños por seres muy reales,
tras las sombras profundas de los ojos
con suspiros que salen vacilantes.
Grita el alma dormida en ese lecho,
murmurando palabras que le salen,
de las viejas buhardillas encerradas
y también del hollín de los desvanes.
Es la vida que surge sorprendida,
tras vivir pesadillas infernales,
y libramos las fuertes ataduras
de penumbras que impiden voluntades.
No se debe ocultar la cobardía
en los miedos con formas irreales,
vale más tener miedo en la batalla
y afrontar en la vida las verdades.
Yo sé bien que las sombras nos acechan
y que un sueño profundo nos invade,
sin embargo yo sé que mi destino
es vivir ese sueño y no evitarle.
Cada día las sombras nos persiguen
en la lucha feroz, con los titanes,
y nos llevan al mundo de los sueños
donde niños y hombres son iguales.
Rafael Sánchez Ortega ©
Soldeu 17/09/09

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