martes, 8 de septiembre de 2009

HAY LATIDOS INVISIBLES


Hay latidos en el pecho y en el alma,
hay suspiros que nos salen de muy dentro,
hay pequeñas mariposas de colores
que nos traen mil sensaciones,
mil caricias en sus alas
que nos rozan suavemente...

...Una rosa, una sonrisa,
la caricia invisible de unos dedos,
un suspiro apresurado,
el latido renovado y siempre tierno,
una musica que suena,
un poema recitado,
unos labios que musitan unos versos...

Son latidos invisibles,
son gemidos en el tiempo y el espacio
de las almas solitarias,
de los pechos que suspiran,
de las manos que ambicionan otras manos
que las tomen,
de los dedos que desean ese roce
y la caricia de la seda inconfundible
de la piel del ser amado...

Son las olas en la playa
con la música que dejan,
el encanto de las aguas
cristalinas y revueltas
de colores tan diversos,
es el yodo que desprenden,
el salitre que aspiramos
y que embriaga los sentidos,
es la imagen misteriosa
que ahora sale entre la bruma
con figura de sirena,
mientras pasa la gaviota
y se admira de este cuadro,
es la dulce melodía
que se extiende por la arena
al compás de la resaca...

Hay latidos invisibles
que se dán sin darnos cuenta,
que se piensan, que se siente,
que se viven y se llaman,
hay latidos silenciosos en la noche,
en la luna y las estrellas,
en el diálogo que tienen
con sus luces titilantes,
mientras duermen nuestros cuerpos
y suspiran nuestras almas,
hay latidos en el sol y los cometas,
en la tierna sinfonía de la Rosa de los Vientos,
que palpita y que nos habla,
que nos guía en el camino,
que nos dice que adelante,
que venzamos nuestros miedos...

Hay latidos que se dán con la mirada,
hay latidos que nos surgen en los labios,
hay latidos en el pecho y en el alma,
hay latidos invisibles en los cuerpos que se aman,
hay latidos en la sangre que cabalga
como un potro desbocado,
hay latidos en tu cuerpo
desde el pelo hasta los dedos,
de los pies a la cabeza,
hay latidos que te surgen,
que te nacen y te afloran,
hay latidos presurosos cuando besas,
cuando buscas con pasión el labio amado,
cuando notas ese seno que palpita
entre tus dedos,
cuando sientes el suspiro de la boca
que te llama, que suplica, que te gime,
que te dice que te ama...

Hay latidos invisibles,
en tu pecho y en el mio.
Hay latidos y suspiros,
hay caricias renovadas,
perseguidas y añoradas,
hay encanto en las palabras
que se esperan,
que se escuchan,
que se buscan
que tu tienes y me dejas
y en las mías que te entrego...

Hay latidos invisibles...

Rafael Sánchez Ortega ©
08/09/09

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