Tendremos que olvidarnos de la luna,
tendremos que olvidarnos de las fiestas,
la luna llorará junto a mis ojos,
las fiestas quedarán con las estrellas.
Me voy a un largo viaje sin pasaje,
llevando mis recuerdos y mis penas,
los unos me dirán cuánto he querido
las otras llorarán lágrimas tiernas.
Espero que las sombras de la noche
me abracen con cariño y me protejan,
no siento ya mis pasos vacilantes
que marchan a la nada sin respuesta.
Ignoro lo que oculta mi destino
guardado para mi en su alacena,
quizás sea la rosa de ese parque
aquella que yo quise fuera eterna.
Quizás las margaritas encendidas
que brotan al llegar la primavera,
quizás el beso suave y melodioso
que anuncia y que preludia la galerna.
Quizás es el suspiro de la brisa
con restos de salitre y de sirenas,
quizás es el conjunto de mis sueños
dejando sensaciones muy diversas.
Espero que no vengan mariposas
volando hasta mi pecho tan coquetas,
ni lleguen a mi lado los jazmines
con ramos de gladiolos y violetas.
Espero que las lágrimas se sequen
y pueda contemplar otras riberas,
con álamos y chopos escoltando
las sendas que quisiera ser eternas.
Tendremos que olvidarnos de la luna
de tardes y de noches placenteras,
tendremos que olvidarnos de la vida
buscando entre la muerte las estrellas.
Tendremos que olvidarnos de nosotros,
de besos recibidos y promesas,
tendremos que buscar nuestro destino
amando sin cesar, aunque nos duela.
Rafael Sánchez Ortega ©
07/08/09
tendremos que olvidarnos de las fiestas,
la luna llorará junto a mis ojos,
las fiestas quedarán con las estrellas.
Me voy a un largo viaje sin pasaje,
llevando mis recuerdos y mis penas,
los unos me dirán cuánto he querido
las otras llorarán lágrimas tiernas.
Espero que las sombras de la noche
me abracen con cariño y me protejan,
no siento ya mis pasos vacilantes
que marchan a la nada sin respuesta.
Ignoro lo que oculta mi destino
guardado para mi en su alacena,
quizás sea la rosa de ese parque
aquella que yo quise fuera eterna.
Quizás las margaritas encendidas
que brotan al llegar la primavera,
quizás el beso suave y melodioso
que anuncia y que preludia la galerna.
Quizás es el suspiro de la brisa
con restos de salitre y de sirenas,
quizás es el conjunto de mis sueños
dejando sensaciones muy diversas.
Espero que no vengan mariposas
volando hasta mi pecho tan coquetas,
ni lleguen a mi lado los jazmines
con ramos de gladiolos y violetas.
Espero que las lágrimas se sequen
y pueda contemplar otras riberas,
con álamos y chopos escoltando
las sendas que quisiera ser eternas.
Tendremos que olvidarnos de la luna
de tardes y de noches placenteras,
tendremos que olvidarnos de la vida
buscando entre la muerte las estrellas.
Tendremos que olvidarnos de nosotros,
de besos recibidos y promesas,
tendremos que buscar nuestro destino
amando sin cesar, aunque nos duela.
Rafael Sánchez Ortega ©
07/08/09

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