
Tengo ganas ya de verte
en esta noche o en madrugada,
tengo ganas ya de estar,
junto a tu lado,
sin las prisas del reloj que nos acosa
en ese tiempo...
Tengo ganas de vivir y compartir
esos minutos,
tengo ganas de mirarte lentamente
y buscar en ese fondo de tus ojos
esa estrella luminosa
que allí luce tenuemente...
Tengo ganas ya de hablarte,
de contarte las mil cosas que ahora siento,
las que pienso, las que guardo, las que sueño...
Tengo ganas de escucharte,
de sentir tu voz tan dulce y suave,
de palpar ese silencio que te embriaga
y que hago mio,
de que bebas de mis labios
el silencio de los mismos;
las respuestas tan calladas
que te ofrecen,
los susurros de la brisa, los temblores y las dudas...
Tengo ganas de que pases a mi lado
en ese rato tan preciado,
de que fumes tu cigarro,
de que apures sus caladas
y que lleves ese humo a tus pulmones
a que calmen los deseos de tu mente...
Tengo ganas de que tomes con tu mano
ese vaso con el líquido preciado,
y tus labios acaricien el café de la mañana...
Tengo ganas de escribirte, de quererte,
de dejarte mis suspiros,
de tomar ese susurro de tus labios,
de buscar en él su origen,
desde el fondo de tu pecho y de tu alma,
de seguir esa mirada que es tan tuya, con la mía,
tras el ave marinera que ahora pasa...
¡la gaviota de los sueños y los niños!,
que saluda y que nos dice que comienza un nuevo día...
Tengo ganas de decirte lo que sabes,
lo que intuyes, lo que sientes,
de llevarte de la mano junto al mar y la ribera,
de sentir el suave beso de la brisa,
que te llene y acaricie,
que te roce y te desnude
de esos pliegues tan sencillos de tu alma...
Tengo ganas de volver de nuevo a verte,
de sentir esa mirada que me busca,
de encontrar entre las sombras tu figura,
con la cara sonriente,
con la paz que tú me dejas,
con el áura que desprendes,
con tu cara sonriente y picaresca,
con los labios temblorosos, pero firmes,
que musitan las palabras,
y con eso que te hace tan distinta, diferente,
pero llena de candor y simpatía...
Tengo ganas, ¡sí!,
de que veas lo que siento,
de que sepas lo que pienso,
de que accedas al rincón en donde nacen
esos versos que conoces
y que llegues hasta el fondo de los mismos
a través de mis palabras y mis letras...
Tengo ganas de vencer ocultos miedos
que me asedian y me agobian,
para hablarte sin palabras,
para hacerlo con mis manos,
con mis dedos, con mis ojos
y con ese ronroneo brusco y tierno de mi pecho...
Tengo ganas...
Rafael Sánchez Ortega ©
15/06/09
en esta noche o en madrugada,
tengo ganas ya de estar,
junto a tu lado,
sin las prisas del reloj que nos acosa
en ese tiempo...
Tengo ganas de vivir y compartir
esos minutos,
tengo ganas de mirarte lentamente
y buscar en ese fondo de tus ojos
esa estrella luminosa
que allí luce tenuemente...
Tengo ganas ya de hablarte,
de contarte las mil cosas que ahora siento,
las que pienso, las que guardo, las que sueño...
Tengo ganas de escucharte,
de sentir tu voz tan dulce y suave,
de palpar ese silencio que te embriaga
y que hago mio,
de que bebas de mis labios
el silencio de los mismos;
las respuestas tan calladas
que te ofrecen,
los susurros de la brisa, los temblores y las dudas...
Tengo ganas de que pases a mi lado
en ese rato tan preciado,
de que fumes tu cigarro,
de que apures sus caladas
y que lleves ese humo a tus pulmones
a que calmen los deseos de tu mente...
Tengo ganas de que tomes con tu mano
ese vaso con el líquido preciado,
y tus labios acaricien el café de la mañana...
Tengo ganas de escribirte, de quererte,
de dejarte mis suspiros,
de tomar ese susurro de tus labios,
de buscar en él su origen,
desde el fondo de tu pecho y de tu alma,
de seguir esa mirada que es tan tuya, con la mía,
tras el ave marinera que ahora pasa...
¡la gaviota de los sueños y los niños!,
que saluda y que nos dice que comienza un nuevo día...
Tengo ganas de decirte lo que sabes,
lo que intuyes, lo que sientes,
de llevarte de la mano junto al mar y la ribera,
de sentir el suave beso de la brisa,
que te llene y acaricie,
que te roce y te desnude
de esos pliegues tan sencillos de tu alma...
Tengo ganas de volver de nuevo a verte,
de sentir esa mirada que me busca,
de encontrar entre las sombras tu figura,
con la cara sonriente,
con la paz que tú me dejas,
con el áura que desprendes,
con tu cara sonriente y picaresca,
con los labios temblorosos, pero firmes,
que musitan las palabras,
y con eso que te hace tan distinta, diferente,
pero llena de candor y simpatía...
Tengo ganas, ¡sí!,
de que veas lo que siento,
de que sepas lo que pienso,
de que accedas al rincón en donde nacen
esos versos que conoces
y que llegues hasta el fondo de los mismos
a través de mis palabras y mis letras...
Tengo ganas de vencer ocultos miedos
que me asedian y me agobian,
para hablarte sin palabras,
para hacerlo con mis manos,
con mis dedos, con mis ojos
y con ese ronroneo brusco y tierno de mi pecho...
Tengo ganas...
Rafael Sánchez Ortega ©
15/06/09

No hay comentarios:
Publicar un comentario