lunes, 8 de junio de 2009

NO QUIERO YA MÁS RAMOS DE VIOLETAS


No quiero ya más ramos de violetas,
ni rosas que llevarte con fragancia,
yo quiero que contemples esas flores,
latiendo y suspirando en nuestras almas.

Quizás la primavera no ha venido
y gritan por su ausencia las cigarras,
quizás las margaritas están tristes
y esperan despertar una mañana.

No quiero ser motivo de tus llantos
ni gota que descienda por tu cara,
yo quiero ser el agua de la fuente
que llegue con fruición a tu garganta.

Quizás en las montañas que yo veo
esperan el deshielo las nevadas,
quizás los ríos bravos de mi tierra
ansían esas aguas sin tardanza.

No quiero que tu pelo se despeine
con vientos de galerna desbocada,
yo quiero ser la brisa que susurre,
y deje en tus oídos mi palabra.

Quizás las caracolas de los cuentos
nos dejan sus sonidos en las playas,
quizás unas sirenas nos esperan
cubiertas del salitre y de las algas.

No quiero que me digas que me quieres
si existen negras sombras y fantasmas,
yo quiero que no existan esas dudas
llevando mi ternura hasta tu casa.

Quizás en tu palabra está la clave,
lo mismo que en la mía rescatada,
quizás nuestros latidos se confundan
y sientan nuestros pechos que se aman.

No quiero ya más ramos de violetas
ni sueños de princesas encantadas,
te quiero como eres simplemente,
mi luna sin diademas, ni baracas.

Rafael Sánchez Ortega ©
08/06/09

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