
Soy un alma que vaga en el vacío,
soy la sombra que sigue unas pisadas,
soy un ser que se muere lentamente,
soy aquel que te busca y que te ama.
Soy un hombre carente de sentido,
soy la voz que susurra entre las brasas,
soy el aire que sopla del nordeste,
soy la brisa que llega en la mañana.
Soy un niño que duda en los caminos,
soy el joven perdido en lotananza,
soy el verso nacido de un poeta,
soy la estrofa doliente que te llama.
Soy la brizna del roble que palpita,
soy la hoja paciente de sus ramas,
soy la hoguera en que mueren tantos leños
soy ceniza de un fuego que se apaga.
Pero soy soñador empedernido,
un zagal con su pluma como espada,
el juglar que inventaba los romances
y que luego leía por las plazas.
Soy el alma que parte a su destino,
soy la luz que ha surgido de la nada,
soy también peregrino por la tierra,
soy quizás caracola de una playa.
Soy un hombre que busca la ternura,
soy rebelde que lucha por su causa,
soy Quijote buscando a Dulcinea
soy la triste campiña de La Mancha.
Soy un niño leyendo sus cuadernos,
soy el joven soñando con su amada,
soy la dulce palabra renacida,
soy el beso que espera tu mirada.
Soy el mar con su verde claroscuro,
soy las olas de trenzas tan doradas,
soy el agua que llega dulcemente,
soy la sal y el salitre de las algas.
Pero soy la persona que te quiere
la que grita a los cielos sin palabras,
la que duerme soñando todavía,
la que busca tu amor y quien te ama.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/05/09
soy la sombra que sigue unas pisadas,
soy un ser que se muere lentamente,
soy aquel que te busca y que te ama.
Soy un hombre carente de sentido,
soy la voz que susurra entre las brasas,
soy el aire que sopla del nordeste,
soy la brisa que llega en la mañana.
Soy un niño que duda en los caminos,
soy el joven perdido en lotananza,
soy el verso nacido de un poeta,
soy la estrofa doliente que te llama.
Soy la brizna del roble que palpita,
soy la hoja paciente de sus ramas,
soy la hoguera en que mueren tantos leños
soy ceniza de un fuego que se apaga.
Pero soy soñador empedernido,
un zagal con su pluma como espada,
el juglar que inventaba los romances
y que luego leía por las plazas.
Soy el alma que parte a su destino,
soy la luz que ha surgido de la nada,
soy también peregrino por la tierra,
soy quizás caracola de una playa.
Soy un hombre que busca la ternura,
soy rebelde que lucha por su causa,
soy Quijote buscando a Dulcinea
soy la triste campiña de La Mancha.
Soy un niño leyendo sus cuadernos,
soy el joven soñando con su amada,
soy la dulce palabra renacida,
soy el beso que espera tu mirada.
Soy el mar con su verde claroscuro,
soy las olas de trenzas tan doradas,
soy el agua que llega dulcemente,
soy la sal y el salitre de las algas.
Pero soy la persona que te quiere
la que grita a los cielos sin palabras,
la que duerme soñando todavía,
la que busca tu amor y quien te ama.
Rafael Sánchez Ortega ©
08/05/09

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