
Se apagan y congelan las ideas
y sientes un temblor y no de frío,
las nubes van y vienen por los cielos
y cantan los gorriones en sus nidos.
Las lindas mariposas van volando
ajenas a los hombres y sus gritos,
con ellas van los sueños que llevamos,
aquellos que forjamos desde niños.
Las rosas amanecen con encanto
y muestran esos pétalos tan lindos,
los mismos que acarician nuestros dedos,
y posan en la noche en un vestido.
Hay besos que se guardan en los labios
que esperan la caricia y el suspiro,
y hay otros que temblando nos esperan,
son besos en la boca retenidos.
Ya suenan las campanas en la torre
y dejan con su voz esos latidos,
el paso de las horas silenciosas
que marcan ese tiempo que yo vivo.
Las aguas se deslizan presurosas
y forman procesiones en los ríos,
sus gotas van saltando los barrancos
logrando entre sus piedras remolinos.
Yo soy espectador de lo que pasa,
contemplo todo esto con cariño
recojo letra a letra lo que veo
y haciendo a mi cuaderno fiel testigo.
Ignoro si me faltan las palabras,
si pongo insensatez en mis escritos,
si sólo yo recojo niñerías
en cosas que perciben mis sentidos.
Entonces yo me digo que adelante,
no importa lo que digan si yo existo,
la vida se compone de detalles,
de ver entre su luz el colorido.
De ver como florecen los gladiolos
en medio de las rosas y los lirios,
quizás con el suspiro de las almas
saquemos de los pechos los espinos.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/05/09
y sientes un temblor y no de frío,
las nubes van y vienen por los cielos
y cantan los gorriones en sus nidos.
Las lindas mariposas van volando
ajenas a los hombres y sus gritos,
con ellas van los sueños que llevamos,
aquellos que forjamos desde niños.
Las rosas amanecen con encanto
y muestran esos pétalos tan lindos,
los mismos que acarician nuestros dedos,
y posan en la noche en un vestido.
Hay besos que se guardan en los labios
que esperan la caricia y el suspiro,
y hay otros que temblando nos esperan,
son besos en la boca retenidos.
Ya suenan las campanas en la torre
y dejan con su voz esos latidos,
el paso de las horas silenciosas
que marcan ese tiempo que yo vivo.
Las aguas se deslizan presurosas
y forman procesiones en los ríos,
sus gotas van saltando los barrancos
logrando entre sus piedras remolinos.
Yo soy espectador de lo que pasa,
contemplo todo esto con cariño
recojo letra a letra lo que veo
y haciendo a mi cuaderno fiel testigo.
Ignoro si me faltan las palabras,
si pongo insensatez en mis escritos,
si sólo yo recojo niñerías
en cosas que perciben mis sentidos.
Entonces yo me digo que adelante,
no importa lo que digan si yo existo,
la vida se compone de detalles,
de ver entre su luz el colorido.
De ver como florecen los gladiolos
en medio de las rosas y los lirios,
quizás con el suspiro de las almas
saquemos de los pechos los espinos.
Rafael Sánchez Ortega ©
03/05/09

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