
Yo quiero ya partir a mi destino,
aunque el mismo esté lleno de mil trampas,
y déjame que corra las cortinas
poniendo fin a tiempos y nostalgias.
La vida que se mira no se vive,
la ves como a través de la ventana,
sin ser protagonista de la misma
un simple espectador, tan solo nada.
Por eso yo te digo que me dejes
tomar en este instante nuestra barca,
aquella que cuidamos con esmero
pintando sus maderas y sus tablas.
Hay mares con océanos sin nombre
y tierras en las islas muy lejanas,
hay sueños que marchitan y se mueren
y alfombras con sus hojas muy doradas.
La vida es esa eterna interrogante
que llega, que vivimos y se pasa,
nosotros nos quedamos contemplando
soñando en este campo de batalla.
Yo quiero ya partir hacia el destino
rasgando el horizonte en lontananza,
entrando en ese mundo de tinieblas
oculto tras la bruma que lo tapa.
No impidas que me marche de tu lado
atándome con besos a tu cara,
yo quiero desplegar pronto las velas
saliendo con mi barca hacia la barra.
Ignoro lo que aguarda tras la misma
y siento el acicate de las aguas,
que llaman poderoso a mi navío,
con rayos de ilusión y de esperanza.
Quizás, aunque yo marche confundido,
un mundo sé que existe en la distancia,
un mundo sin fronteras ni horizontes,
sembrado de amapolas para el alma.
Un mundo donde el odio ya no existe
y llegan muy sinceras las palabras,
sin cantos de pasión, ni caracolas,
por medio de la paz y la mirada.
¡Yo quiero ya partir a mi destino!,
te grito con mi voz desesperada,
no temas que te olvide, no es posible,
tu vienes a mi lado en esta marcha.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/04/09
aunque el mismo esté lleno de mil trampas,
y déjame que corra las cortinas
poniendo fin a tiempos y nostalgias.
La vida que se mira no se vive,
la ves como a través de la ventana,
sin ser protagonista de la misma
un simple espectador, tan solo nada.
Por eso yo te digo que me dejes
tomar en este instante nuestra barca,
aquella que cuidamos con esmero
pintando sus maderas y sus tablas.
Hay mares con océanos sin nombre
y tierras en las islas muy lejanas,
hay sueños que marchitan y se mueren
y alfombras con sus hojas muy doradas.
La vida es esa eterna interrogante
que llega, que vivimos y se pasa,
nosotros nos quedamos contemplando
soñando en este campo de batalla.
Yo quiero ya partir hacia el destino
rasgando el horizonte en lontananza,
entrando en ese mundo de tinieblas
oculto tras la bruma que lo tapa.
No impidas que me marche de tu lado
atándome con besos a tu cara,
yo quiero desplegar pronto las velas
saliendo con mi barca hacia la barra.
Ignoro lo que aguarda tras la misma
y siento el acicate de las aguas,
que llaman poderoso a mi navío,
con rayos de ilusión y de esperanza.
Quizás, aunque yo marche confundido,
un mundo sé que existe en la distancia,
un mundo sin fronteras ni horizontes,
sembrado de amapolas para el alma.
Un mundo donde el odio ya no existe
y llegan muy sinceras las palabras,
sin cantos de pasión, ni caracolas,
por medio de la paz y la mirada.
¡Yo quiero ya partir a mi destino!,
te grito con mi voz desesperada,
no temas que te olvide, no es posible,
tu vienes a mi lado en esta marcha.
Rafael Sánchez Ortega ©
18/04/09

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