
Sobre el agua del lago que descansa
unas gotas se duermen en su lecho,
y también esa cara de la luna
que en las mismas se estira con esmero.
Yo contemplo ese cuadro ensimismado
y a la luna yo veo en mi paseo,
a esa luna paciente que me mira
y que deja en las aguas su reflejo.
La verdad que este cuadro me entusiasma,
tengo suerte, esta noche, lo confieso,
porque miro a la luna tan coqueta,
como peina en la noche sus cabellos.
Como estira su blanca cabellera,
y a la vez ella mira, ante el espejo,
esa cara que estira perezosa,
en las aguas rizadas por el viento.
Yo no sé si la luna me contempla
y si mira también lo que yo veo,
ese lago que guarda tantas cosas,
bajo un manto de gotas y secretos.
Hay un vals que resuena por el aire,
y yo quiero que el mismo lo bailemos,
y a la luna le pido que ya baje
para dar esos pasos sin desvelo.
¡Ay lunita querida no me falles!
sobre el lago reposan mis anhelos
y yo quiero que bailes a mi lado
mientras busco tus labios con mis besos.
Sobre el lecho del lago descansamos
cuando agote ese baile nuestros cuerpos,
y mi cuerpo y la luna serán uno
refundiendo en un grito sus deseos.
Tantas tiernas caricias contenidas,
tantos besos mandados a los cielos,
con las bellas estrellas por testigos
que ahora velan pacientes nuestro sueño.
Yo no sé si esto es sueño o fantasía,
pero si son palabras de ese eco,
es el eco que viene con la luna
y se acuesta a mi lado mientras duermo.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/04/09
unas gotas se duermen en su lecho,
y también esa cara de la luna
que en las mismas se estira con esmero.
Yo contemplo ese cuadro ensimismado
y a la luna yo veo en mi paseo,
a esa luna paciente que me mira
y que deja en las aguas su reflejo.
La verdad que este cuadro me entusiasma,
tengo suerte, esta noche, lo confieso,
porque miro a la luna tan coqueta,
como peina en la noche sus cabellos.
Como estira su blanca cabellera,
y a la vez ella mira, ante el espejo,
esa cara que estira perezosa,
en las aguas rizadas por el viento.
Yo no sé si la luna me contempla
y si mira también lo que yo veo,
ese lago que guarda tantas cosas,
bajo un manto de gotas y secretos.
Hay un vals que resuena por el aire,
y yo quiero que el mismo lo bailemos,
y a la luna le pido que ya baje
para dar esos pasos sin desvelo.
¡Ay lunita querida no me falles!
sobre el lago reposan mis anhelos
y yo quiero que bailes a mi lado
mientras busco tus labios con mis besos.
Sobre el lecho del lago descansamos
cuando agote ese baile nuestros cuerpos,
y mi cuerpo y la luna serán uno
refundiendo en un grito sus deseos.
Tantas tiernas caricias contenidas,
tantos besos mandados a los cielos,
con las bellas estrellas por testigos
que ahora velan pacientes nuestro sueño.
Yo no sé si esto es sueño o fantasía,
pero si son palabras de ese eco,
es el eco que viene con la luna
y se acuesta a mi lado mientras duermo.
Rafael Sánchez Ortega ©
02/04/09

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